jueves, 12 de diciembre de 2013

Nativitate Domini



A propósito de la Navidad

Estimados amigos, Estimados señores,

Las raíces históricas del motivo de la fiesta de Navidad se remontan a antes del nacimiento de Jesucristo: de hecho, la fecha exacta del nacimiento de Jesús es desconocida, porque en el Oriente antiguo no se celebraban los cumpleaños y allí, generalmente, los padres no recuerdan cuándo han nacido sus hijos. Se trata de costumbres que han durado hasta fecha reciente: en los censos elaborados en el Oriente Medio tras la descolonización, la mayor parte de los ciudadanos ignoraba su propia edad. Tampoco las Escrituras ayudan a despejar la incógnita. El Evangelio canónico más antiguo, que es el de Marcos, pasa completamente por alto la infancia de Jesús. Mateo sitúa su nacimiento en Belén, según la profecía de Miqueas, pero no nos especifica nada más. El prólogo añadido al Evangelio de Lucas, donde se dice que “había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y de noche se turnaban velando sobre su rebaño” (2, 8), sugiere una fecha primaveral. La tradición posterior de la gruta de pastores no se encuentra en los evangelistas; parece que se refiere a un santuario del dios Adonis tardíamente anexionado por la Iglesia para su culto.

Un hecho determinado que me viene a la cabeza y que, al ser decisión Imperial, debería estar datada y dar luz sobre fechas es la decisión de Herodes de matar a los niños inocentes menores de dos años, pero… Tampoco está claro, ni detalladamente datado.



“Una voz se oyó en Ramá,
un llanto y un gran lamento:
Raquel llorando a sus hijos.
Y no quería consolarse porque ya no existen”.

En la tradición cristiana, Herodes el Grande, aparece como protagonista de un pasaje del Evangelio de San Mateo en el que manda asesinar a todos los niños menores de 2 años después de que los Magos de Oriente no le dijeran el lugar del nacimiento del «Rey de los judíos», tras indagar con los escribas y sacerdotes del Templo de Jerusalem que señalan a Belén, el pueblo del rey David como lugar del nacimiento del Mesías. La narración termina contando la huida de María, José y el niño a Egipto, donde permanecieron hasta la muerte de Herodes.

La narración se encuadra cronológicamente en fechas poco anteriores a la muerte de Herodes, dato que sirvió al cronista Dionisio el Exiguo para calcular el nacimiento de Cristo y el comienzo de la Era cristiana, base del actual Calendario gregoriano, que adolece de la imprecisión de esa fecha concreta.
Ningún historiador de esos tiempos hace mención al hecho, por lo que parece más probable que sea un relato ficticio con fines catequéticos, junto con el de la adoración de los magos, aprovechando la imagen de sanguinario que tenía Herodes entre el pueblo judío.

Pese a esto, en el año 2008 la cadena televisiva estadounidense History Channel sacó a la luz una investigación realizada por arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén en donde es posible observar excavaciones con cientos de cadáveres de infantes los cuales dataron en el siglo primero, correspondiendo con el período en el que vivió Jesús y con el rango de edad con el que supuestamente tendrían los niños a los que Herodes habría mandado matar.

En el siglo II hubo amplios debates sobre este punto, y de que se saldaron con las afirmaciones más contradictorias. Clemente de Alejandría propuso la fecha del 18 de noviembre; otros señalaron el 2 de abril, el 20 de abril, el 20 o el 21 de mayo… Esta última era la apuesta de los cronólogos egipcios. Pero un De Pascha Computus fechado en 243 afirma que la natividad se produjo el 28 de marzo. Los marcionitas, por su parte, negaron la mayor: Jesús había descendido directamente del cielo y apareció en Cafarnaún ya como adulto, durante el año 15 del reinado de Tiberio (Cf. Robert de Herté: “Petit dictionnaire de Noël”, en Etudes & Recherches, 4-5, enero 1977).
Había motivos religiosos y filosóficos que respaldaban la opción de quienes preferían dejar la cuestión sin respuesta: por eso Orígenes, hacia el año 245, consideró “inconveniente” ocuparse de festejar el nacimiento de Cristo “como si se tratara de un rey o un faraón”. Sin embargo, en esa misma época estaban apareciendo gran cantidad de protoevangelios y “evangelios de la infancia”, a cada cual más fantástico, que disparaban la imaginación de los fieles. Averiguar la fecha exacta de la natividad se había convertido en un problema de primer orden, seguramente porque en aquel tiempo la doctrina cristiana empezaba a configurarse como un corpus relativamente consolidado, obligado a no dejar ni una sola pregunta sin solución.

Fue así como empezó a aceptarse la propuesta formulada por los basilidianos de Egipto, una secta gnóstica semi-cristiana, seguidora de las enseñanzas de Basílides y que en la primera mitad del siglo II habían sugerido la fecha del 6 de enero. Los cristianos de Siria y después todas las comunidades de Oriente respaldaron la decisión. Pero, ¿por qué el 6 de enero? Porque esa fecha era ya, en el oriente del Viejo Mundo, la de la Epifanía (del griego epiphaneia, “aparición”) de Osiris y de su correspondiente griego, Dionisos, y la continuidad de estos dioses con Cristo era parte de la doctrina del mencionado gnóstico Basílides.

El 6 de enero era la fecha de la bendición de los ríos en el culto de Dionisos, que los griegos identificaron con el dios egipcio Osiris. Esta correspondencia venía justificada por profundas afinidades rituales. La epifanía o aparición de Dionisos tuvo lugar en la Isla de Andros, donde, en la noche del 5 al 6 de enero, manaba un “vino milagroso” que daba testimonio de la presencia invisible del dios. Respecto a la epifanía de Osiris, que también se festejaba en la misma fecha (el 11 Tybi, es decir, el 5/6 de enero), venía precedida por un periodo de duelo donde se lloraba al dios muerto en la época del solsticio de invierno; luego reaparecía Osiris y las aguas del Nilo se hacían vino (conversión agua-vino). Todo el mundo greco-oriental celebraba en esta fecha fiestas semejantes. La fuente sagrada de Dionisos manaba vino también en el santuario de Teos.

Hay además una importante presencia femenina en estas fiestas de la Epifanía. Bajo el vino santo de Dionisos, Isis alumbraba a Harpócrates, el Sol que volvía a nacer. En la astrología de la alta antigüedad, el 6 de enero marcaba el momento en que el Sol salía por la constelación de la Virgen. En Alejandría se celebraban ceremonias en el templo de la Virgen, el Koreión, pues la Virgen había dado a luz a su hijo Aión, el Eterno, homólogo de Dionisos y Osiris. Este último rito es particularmente interesante: tras una vigilia de plegarías, los fieles bajaban a una cripta para retirar una estatua de un niño recién nacido que exhibía en la frente, las manos y las rodillas, las marcas de una cruz y una estrella de oro. Los fieles proclamaban: “La Virgen ha dado a luz; ahora crecerá la luz”. La Virgen… El carácter sagrado de la madre del Dios, ignorado y en ocasiones hasta negado en el ámbito judeocristiano, es una aportación específicamente europea al universo religioso del catolicismo. Isidro Palacios ha dedicado amplias páginas a interpretar el significado profundo de la Dama (Apariciones de la Virgen, Temas de Hoy, 1994). Retengamos el dato, porque luego volveremos a toparnos con otras damas que pueblan el paisaje navideño. Señalemos, para concluir este apartado, que esta fiesta del alumbramiento de Aión tenía un carácter cívico: Alejandro Magno había fundado Alejandría en el año —331 y, para asegurar la eternidad de la ciudad, la había consagrado a Aión, el Eterno.

Es evidente que el triple culto de Dionisos, Osiris y Aión determinó la opción de los basilidianos por el 6 de enero a la hora de fijar el nacimiento de Jesús, acontecimiento que en aquella época era idéntico a la Epifanía. Máxime cuando a esa misma fecha, y por el mismo motivo, se le atribuyen otros dos hechos milagrosos: el bautismo de Jesús en aguas del Jordán y el episodio de las bodas de Caná con la transformación del agua en vino. Estos episodios del culto cristiano guardan una clara relación ritual con las ceremonias acuáticas en el Nilo de Osiris, que era igualmente hijo de un dios y una mortal, como explica Luciano (Diálogos, IX, 2), y con la tradición griega y egipcia que conmemora las nupcias del dios solar y las aguas, incluida la transformación de éstas en vino. Pero no era sólo cuestión de gnósticos, como los basilidianos. En el cristianismo oriental de los primeros tiempos, la identificación de Cristo con el Sol es una constante. Hacia el año 170, Melitón de Sardes, obispo de Lidia, había comparado inequívocamente a Cristo con Helios, el dios Sol: “Si el Sol con las estrellas y la Luna se bañan en el océano, ¿cómo no iba Cristo a ser bautizado en el Jordán? El rey del cielo, príncipe de la creación; el sol levante que apareció también ante los muertos del Hades y los muertos de la Tierra, ha ido, como un verdadero Helios, hacia las alturas del cielo”.
De manera que en siglo IV, y empujado por la fuerza de esta memoria mítica, todo el Oriente cristiano está ya celebrando el nacimiento de Jesús el 6 de enero. En 386 se ha decidido oficialmente que las dos grandes fiestas cristianas son Pascua y Epifanía. Un año antes, el papa Siricio, recién entronizado en la Silla de Pedro, había calificado la fecha del 6 de enero como “Natalicia”.
Nos hallamos aquí en presencia de un fenómeno que los antropólogos conocen por sincretismo, a saber, la conjunción de dos o más rasgos culturales de origen diferente que dan lugar a un nuevo hecho cultural. La Europa suroriental de los primeros siglos de nuestra era, donde confluían las tradiciones griega, egipcia y judeo-cristiana, junto a muchas otras ramas de la religiosidad del oriente próximo, fue terreno abonado para este género de fenómenos. Pero si el carácter sincrético de la Epifanía cristiana del 6 de Enero es evidente, igualmente lo será la otra gran tradición navideña: la de celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre.

La fiesta del Sol Invicto

Efectivamente, mientras la Iglesia de Oriente adopta el 6 de enero como fecha de la Natividad, en el occidente de Europa se empieza a adoptar la fecha del 25 de diciembre. Y también aquí el origen es pre-cristiano: en este caso no Osiris ni Dionisos, sino Mitra, aquel dios solar de los persas, seguramente derivado del Mitra indio, y que las legiones romanas trajeron a Europa. El culto de Mitra, aunque se remonta a los siglos VII y VI, conoció un formidable impulso en la Roma del siglo II. De hecho, esta época conoció una dura competencia entre el cristianismo y el mitraísmo, pues ambas, que compartían muchos elementos comunes (la idea de redención, la salvación de las almas después de la muerte, etc.) pugnaban por convertirse en la religión dominante de un Imperio que había ya abandonado a sus viejos dioses. Y los mitraístas festejaban el renacimiento de Mitra todos los años, el 25 de diciembre, justo en medio del periodo del solsticio de invierno, después de las saturnalias romanas.
Además, hay que tener en cuenta que en esta misma época los pueblos bárbaros —esto es, los nada o poco romanizados— seguían celebrando en torno al 25 de diciembre sus viejos ritos solsticiales. Así la Iglesia consideró bueno operar en su provecho un hábil sincretismo. ¿Acaso la Biblia no llama al Mesías “el Sol de la justicia”, como escribió Malaquías?

En efecto, el 25 de diciembre era en Roma la fiesta del Sol Invicto. Según cuenta Macrobio, ese día los fieles se dirigían a un santuario de donde sacaban una divinidad del Sol, representado como un niño recién nacido. Las enseñas del emperador Juliano portaban el lema Soli Invicto. En el calendario de Philocalus, en el año 354 (que, por cierto, fue descubierto y dado a conocer por Theodor Mommsen), el 25 de diciembre se señalaba como Dies natalis Solis invicti; junto a la primera mención del nacimiento de Cristo y la indicación del nacimiento de Mitra. Y esta fecha, el día del sol invicto, venía a coincidir también con la vieja tradición de la Europa precristiana de celebrar el solsticio de invierno, que ha sido una de las fiestas más importantes de los pueblos indoeuropeos y que como tal ha sobrevivido en todas las culturas que éstos han creado.
El solsticio de invierno marca el momento de las noches más largas del año; el sol parece estar a punto de extinguirse. Este periodo dura doce noches, desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero. Según la tradición, en este tiempo los reinos de los vivos y los muertos entran en comunicación. Encontramos este motivo mítico en los celtas, los griegos, los germanos y los indios védicos. Pero, lejos de significar un tiempo de oscuridad, los antepasados de los europeos lo celebraban como anuncio indudable del próximo retorno del Sol y del renacimiento de la vida que no muere bajo el frío invernal.

Hoy se reconoce de forma prácticamente unánime que fue la pre-existencia de esta fiesta pagana lo que llevó a la Iglesia a fijar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Escuchemos a Arthur Weigall: “Esta nueva fecha fue elegida enteramente bajo influencia pagana. Desde siempre había sido la del aniversario del sol, que se celebraba en muchos países con gran alborozo. Tal elección parece habérsele impuesto a los cristianos por hallarse éstos en la imposibilidad, ya fuera de suprimir una costumbre tan antigua, ya fuera de impedir al pueblo que identificara el nacimiento de Jesús con el del Sol. Así hubo que recurrir al artificio, frecuentemente empleado y abiertamente admitido por la Iglesia, de dar una significación cristiana a este rito pagano irreprimible” (Survivences païennes dans le monde chrétien, París, 1934). Esta misma tesis es admitida por numerosos autores cristianos. Credner, en 1833, señalaba: “Los Padres transfirieron la conmemoración del 6 de enero al 25 de diciembre porque la costumbre pagana quería que se celebrara en esta fecha el nacimiento del Sol, encendiendo velas en signo de alegría, y porque los cristianos tomaban parte en estos ritos y festejos. Cuando los doctores vieron cuán ligados seguían los cristianos a esta fiesta, tomaron la decisión de hacer que la Natividad se celebrara en este día” (“De natalitiorum Christi origine”, Zeitsch, Hist. Theol., III).
La fusión, no obstante, presentaba sus riesgos desde el punto de vista doctrinal, porque la identificación entre Cristo y el Sol llegaba, en las prédicas de los propios padres, a extremos demasiado paganizantes. Así en el siglo IV San Efrén, en su Himno a la Epifanía, había desarrollado una explicación absolutamente solsticial del misterio cristiano: “El Sol es victorioso y misterio son los pasos con que se eleva. Ved que hay doce días desde que el sol se eleva en el cielo, y hoy henos aquí en el décimotercer día. Símbolo perfecto del Hijo y sus Doce apóstoles. Vencidas las tinieblas del invierno, para demostrar que Satán ha sido vencido. El Sol triunfa para demostrar que el hijo único de Dios celebra su triunfo”. Este tipo de interpretaciones se hicieron muy frecuentes en los primeros tiempos: la fiesta del Sol todavía tenía más arraigo popular que la conmemoración de la Natividad. No es extraño que San Agustín, en sus Sermones, suplicara a sus contemporáneos que no reverenciaran el 25 de diciembre como día únicamente consagrado al Sol, sino también en honor a Jesús.
Un testimonio más tardío, el de Beda el Venerable, a principios del siglo VIII, nos ofrece detalles muy concretos sobre cómo se aplicó el sincretismo cristiano sobre el solsticio pagano. Así, en la Historia Ecclesiastica gentis Anglorum del célebre monje benedictino, leemos que en el año 601 el papa Gregorio I encomendó a los misioneros ingleses, sobre todo a Melitus y Agustín de Cantorbery, desviar de su sentido originario las costumbres paganas más arraigadas, y no combatirlas abiertamente: “No destruyais los santuarios donde se sientan sus ídolos —explicaba el papa—, sino sólo los ídolos que están en esos santuarios. Consagrad el agua traída a tales templos y levantad allí altares… de forma que el pueblo, viendo que sus templos no son destruidos, renuncie a sus errores y reconozca y adore al verdadero Dios. (…) Y si tienen el hábito de sacrificar bueyes a los demonios, ofrecedles alguna celebración en lugar de ese sacrificio… Que celebren fiestas religiosas y honren a Dios con sus fiestas, de modo que puedan conservar sus placeres exteriores, pero estando mejor dispuestos a recibir los gozos espirituales”.

La primera mención latina del 25 de diciembre como fecha de la Navidad se remonta al año 354. Sin embargo, no existe constancia de que en tal época celebrara la Iglesia fiesta alguna. La tradición dice que la fiesta de la Navidad fue instituida por el papa Julio I, cabeza visible de la Iglesia entre 337 y 352, pero no hay ningún documento que permita asegurarlo. Más probable parece que fuera un poco más tarde, bajo el reinado del emperador de Occidente Honorio, entre los años 395 y 423, cuando la Natividad del Señor el 25 de diciembre se convirtió en fiesta religiosa, puesta en pie de igualdad con la Pascua y la Epifanía, quedando esta última reducida únicamente al episodio de los reyes magos, y asimilándosele las bodas de Caná y el bautismo en el Jordán. No obstante, ésto acontecía sólo en la Iglesia de Occidente, porque en Oriente la Navidad seguía celebrándose como Epifanía, el 6 de enero: existe constancia de que a finales del siglo IV así ocurría en Chipre y en Jerusalén; Juan Crisóstomo, en una de sus prédicas en Antioquía el día de Pentecostés, sólo cita tres grandes fiestas cristianas, a saber, Epifanía, Pascua y el propio Pentecostés. No será hasta el 440 cuando la Iglesia decida oficialmente celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Aún así, ésta no constituirá fiesta obligatoria hasta que así lo decida el Concilio de Agde, en el 506. Y habrá que esperar al año 529 para que el emperador Justiniano la implante como día festivo.

¿Quiénes eran los Reyes Magos?

Es muy significativo el hecho de que el paso de la Navidad del 6 de enero al 25 de diciembre haya coincidido con la implantación del cristianismo en Europa, su triunfo en Roma y el abandono progresivo de los ritos orientales. Desde el año 450, el papa León Magno había comenzado la revisión doctrinal al definir la Epifanía como “la fiesta de los Magos”. En Milán, Ambrosio conmemorará el 6 de enero el bautismo de Cristo. A principios del siglo V, en Italia, la Epifanía es llamada “la fiesta de los tres milagros”: la adoración de los Magos, el bautismo en el Jordán y la transformación del agua en vino.

La aparición de estos personajes, los Reyes Magos o Magos de Oriente, merece mención aparte, porque constituye también un claro ejemplo de sincretismo. Los Magos sólo aparecen en el más tardío de los Evangelios sinópticos, que es el de Mateo. Éste habla de “sabios”, en número indefinido, que acuden a Belén guiados por una estrella milagrosa. Las connotaciones mitraístas del episodio son evidentes: el empleo de la palabra magi (“magos”), de origen indoeuropeo, permite descubrir una clara alusión a los sacerdotes persas, adoradores de Mitra; éstos, en la época del nacimiento de Jesús, mantenían el culto en Jerusalén y parecen haber gozado de una notable influencia; conviene saber, por otra parte, que Mitra, nacido el 25 de diciembre, fue también adorado por pastores que le llevaron ofrendas, es decir, el mismo episodio que encontramos en Lucas. Respecto a la estrella, caben las hipótesis más dispares: desde la de que se trata de un cometa hasta la propuesta por dos astrónomos franceses, Jean Gagé y Franz Cumont, que la identificaron como el “pequeño rey” de la constelación de Leo (el regulus de los romanos, el basilikos de los griegos). Esta última tesis tiene la ventaja de coincidir con la tradición irania: los persas atribuían a esta estrella la capacidad de despertar vocaciones de realeza, e intervenía en el horóscopo que dibujaban los sacerdotes para determinar el momento del nacimiento del rey cuando la constelación entraba en el Sol. Las conexiones entre el episodio de los Magos y la tradición persa no terminan aquí. En una versión árabe de los Evangelios descubrimos el siguiente pasaje: “Ved cómo los magos vinieron de Oriente a Jerusalén, según predijo Zoroastro”. El texto zoroástrico alude a un Mesías que es Saushyant, el dios-salvador iraní, identificado más tarde con Mitra.

Los Evangelios no dicen nada acerca del número, el nombre o la apariencia física de los Magos. Los cristianos de Oriente decían que son doce. La tradición romana se quedará con tres, a los que dará nombres fantásticos. El título de “Reyes” parece haberse añadido tardíamente para que la tradición y el Evangelio concordaran con las profecías judías: “Reyes serán tus ayos, y sus princesas tus nodrizas; postrados ante tí, rostro a tierra, lamerán el polvo de tus pies” (Isaías, 49, 23). La leyenda se fue ampliando poco a poco, según esa ley de la memoria de los pueblos que convierte el mito en realidad incontrovertible y que hace real lo imaginario. Durante la Edad Media los Reyes Magos despertarán una gran devoción. Se supone que sus reliquias fueron trasladadas en el siglo VI desde Constantinopla hasta Milán. En el año 1164, el emperador Federico Barbarroja las hizo transportar a la catedral de Colonia, donde aún hoy reposan.

No obstante, y por importante que fuera la fiesta de los Reyes Magos, la fecha del 6 de enero quedaba notablemente disminuida respecto a la nueva fecha de la Navidad. Para facilitar el cambio de fechas, la Iglesia recurrirá a un desdoblamiento doctrinal: la Navidad, el 25 de diciembre, conmemora el nacimiento físico de Jesús (natalis in carne); la Epifanía, el 6 de enero, celebrará el “segundo nacimiento”, espiritual, de Cristo, simbolizada por el bautismo en aguas del Jordán. Esto no dejará de producir violentos conflictos entre las iglesias latina y oriental. Las comunidades de Siria y Armenia declararán desde el primer momento su horror por la elección de un día como el 25 de diciembre, reconocido como marcadamente pagano: acusarán a los “occidentales” de idolatría y seguirán fieles al 6 de enero, olvidando que esta fecha, la escogida por los seguidores de Basílides, también era de origen pagano.
En Europa la tradición era poco a poco unificada, los viejos textos litúrgicos sobre la Epifanía eran “corregidos” para encajar las innovaciones y los sacerdotes celebraban en Cristo la lumen lumine (“luz de luz”, expresión retomada de la liturgia mitraísta: “llama nacida de la llama”). Con el transcurrir del tiempo, siglos más tarde, la Epifanía irá perdiendo importancia en la Iglesia de Occidente y quedará reducida al episodio de los Magos, mientras que el bautismo en aguas del Jordán se transferirá al 13 de enero. Recientemente, en 1972, la Iglesia de Roma romperá una vez más la tradición y hará de la Epifanía una fiesta móvil, para satisfacer “fines ecuménicos”. Mientras tanto, en Oriente, la Epifanía alcanzaba una importancia que jamás conocerá en Occidente: en el imperio bizantino, el agua de Epifanía será durante mucho tiempo bendecida y asperjada sobre los fieles, costumbre ritual que no llegará a la iglesia latina hasta el siglo XV. Todavía hoy, la Iglesia armenia, sometida al rito jerosolomitano, rechaza la fecha del 25 de diciembre; los cristianos coptos de Egipto aún celebran el 11 Tybi (6 de enero) el Aïd-el-Ghitas o “fiesta de la inmersión”.

Esta actitud de rechazo no será excepcional en la historia del cristianismo. Los maniqueos, por ejemplo, siempre se negaron a reconocer la fecha del 25 de diciembre. Lo mismo hicieron numerosos grupos protestantes. En la Inglaterra de Cromwell, las celebraciones de Navidad fueron suprimidas por la violenta hostilidad de los puritanos hacia todo cuanto pudiera recordar ese origen pagano. La Navidad no se restableció hasta 1660, tras la restauración de Carlos II. En Escocia, la Navidad fue prohibida en 1583 y se arbitraron graves sanciones para quien la festejara. Todavía hoy, numerosas sectas cristianas, como los Testigos de Jehová, rehúsan celebrarla.

Supervivencia de los ritos paganos

Señalemos que esta fobia de tantas familias cristianas hacia la fiesta de la Navidad está completamente justificada desde su punto de vista. La cristianización de la fiesta, aunque profunda, no fue capaz de eliminar los rasgos eminentemente paganos del 25 de diciembre. Para constatarlo basta con repasar los elementos rituales populares que rodean a la Navidad. Veremos así que todos ellos, en Europa, tienen un origen innegablemente pagano.
Tomemos, por ejemplo, una de las costumbres más típicamente navideñas: la del banquete. Para culminar la cristianización del solsticio, la Iglesia quiso hacer del periodo de Adviento (las cinco o seis semanas, según el rito, previas a la Navidad) un periodo de penitencia y ayuno. El papa Gregorio Magno, a principios del siglo VII, predicó una serie de homilías en ese sentido, pero su éxito fue muy limitado. El periodo de ayuno fue reduciéndose poco a poco hasta quedar limitado a unos pocos días. Su carácter obligatorio perdió fuerza y los propios papas se vieron obligados a tolerar su transgresión, antes de que fuera definitivamente abolido por el nuevo código de Derecho Canónico en 1918; en la Iglesia de Oriente, por el contrario, su práctica sigue siendo muy estricta. Y es que las semanas previas a la Navidad, en Europa, han sido siempre un periodo de alegría y alborozo, de gozosa preparación a la fiesta, sin carácter expiatorio. Tradicionalmente, el pueblo ha celebrado el periodo de Adviento a partir del 11 de noviembre, San Martín, fecha (móvil, no obstante) que tanto en Alemania como en España permanece vinculada a la matanza del cerdo. El cerdo, de hecho, ha sido el manjar emblemático de la Navidad hasta que los españoles introdujeron en Europa el pavo, procedente de México. Y así el adviento pagano es una verdadera escalada gastronómica que culmina con los banquetes solsticiales, los días 24 y 25 de diciembre, y con el apogeo de los dulces de Navidad: todos los pueblos de Europa poseen sus propios dulces navideños, desde los mazapanes y turrones españoles hasta los cognés de la Lorena, pasando por las keniolles de Flandes y el plum pudding inglés. Es una costumbre antiquísima: existe constancia documental de que en la Edad Media los vasallos ofrecían a sus señores “panes de Navidad” en signo de fidelidad renovada.
Otro tanto cabe decir de una estampa tan vinculada al periodo navideño como la de los niños que piden el aguinaldo. El origen de esta palabra, aguinaldo, es un misterio. En castellano antiguo se decía aguilando, y la Real Academia Española lo hace derivar del latín hoc in anno. En francés se dice Au gui l’an neuf; en dialecto gascón, aguilloné. Pero en bretón recibe el nombre de aghinaneu, lo cual ha hecho pensar en un origen céltico del término. Su campo semántico es siempre el mismo: un coro —ya de niños, ya de pobres— que en los días de Navidad pide limosna de casa en casa. Hoy designa especialmente el regalo que se ofrece a los grupos de escolares que recorren los hogares durante el periodo navideño, y muy especiamente durante las doce noches que dura el solsticio de Invierno, tocando música y cantando. Desde el punto de vista antropológico se ha explicado numerosas veces su significado social y “mágico”: en origen son un signo de buen augurio, porque los niños, al recibir los regalos de la comunidad, aseguran la suerte durante el año que entra; por eso existe también la superstición de que negarse a atender sus peticiones trae mala suerte.
Tan inseparable de la Navidad como el aguinaldo son los villancicos. Ésta es la denominación propiamente española, pero en todas partes existen cantos específicos para este periodo del año. También aquí la vieja costumbre pagana se impuso sobre las correcciones introducidas por los teólogos. Existen vestigios de que los villancicos oficiales, en el siglo V, eran cantados en latín y respondían a melodías profundas y solemnes. Éstos, empero, fueron rápidamente sustituidos por los cantos populares, que reforzados por su arraigo tradicional se reinstalaron en un universo religioso del que habían sido excluidos. Así florecieron los villancicos en España, las Weihnachtslieder alemanas, los carols ingleses, los chants de Noël franceses… Todos vienen además caracterizados por el importante papel que en ellos juegan los niños. Vencido el tabú eclesial, los villancicos llegaron a cantarse y bailarse en las iglesias, hasta que tal costumbre fue proscrita en el siglo VII por uno de los concilios de Toledo, verosímilmente el XIV, en 684 (por cierto que el transformar las iglesias en escenario de los ritos populares precristianos parece haber sido una costumbre muy arraigada: es sabido que en España se celebraron corridas de toros en el interior de aquéllas). Pero es el hecho que los villancicos siguieron en las calles y en los hogares de toda Europa, siempre con sus ritmos alegres y acompañados por instrumentos populares como la zambomba española, los caramillos ingleses o el Rummelpot alemán.
Banquetes, aguinaldos, villancicos… y regalos, por supuesto. ¿Qué sería una Navidad sin regalos? No hace falta haber leído a Bataille para saber que el regalo es un símbolo comunitario —y sagrado— de alegría puesta en común. Y a este respecto, el paisaje es de lo más diverso. En los países donde el imaginario católico medieval arraigó con mayor fuerza, como España, los Reyes Magos siguen siendo los grandes protagonistas (ése es también el origen de otra bella tradición típicamente española: el belenismo, o construcción de reproducciones artísticas del imaginario portal de Belén). Pero es evidente que la práctica del regalo navideño es anterior al cristianismo, a juzgar por la gran cantidad de personajes que en estas fechas recorren los hogares.

Los que nos traen los regalos

Uno de los más antiguos dispensadores de regalos es, curiosamente, San Martín, el mismo que da la señal para la matanza ritual del cerdo. Pero, según parece, este Martín no tiene nada que ver con el viejo obispo militar de Tours (316-400), fundador del monasterio de Ligugé, sino que la tradición popular ha utilizado su figura para reencarnar en él a un personaje anterior, patrón de las fiestas del buen comer y mejor beber, del que quedan evidentes huellas en los Martinsfeuer, Martinhorn o Martinsmännchen de diferentes regiones alemanas. San Martín da los regalos en Flandes y en algunas zonas rurales de Bélgica. Antaño fue así también en Cataluña, y más concretamente en la región del Ampurdán, según refiere Joan Amades: “Se decía a los niños que, al caer la noche, llegaría San Martín vestido como un pobre y montado en un asno flaco y mugriento, y que en la ventana de los niños buenos pondría castañas y otros frutos secos, y en la ventana de los niños malos dejaría cenizas y las boñigas del asno” (Costumari catalá, vol.7, p.711). El asno, por cierto, es también el animal que acompaña a Frau Holle y a San Nicolás.
Y este San Nicolás, ya que aquí aparece, nos da otra muestra de curiosa coincidencia entre los Países Bajos y el Levante español. El San Nicolás de la hagiografía cristiana es el antiguo obispo de Mira, en Asia Menor, en el siglo IV. Su fiesta, el 6 de diciembre, es —o era— el gran día infantil de los regalos en gran parte de Centroeuropa, donde la llegada de San Nicolás/Santa Claus marca el inicio del periodo de Adviento. Una y otra figura, la del santo y la del dispensador de regalos, responden, evidentemente, a orígenes distintos. Según explica F.X. Weiser, “tras el nombre de Santa Claus se oculta la figura del dios pagano germánico Thor, cuya leyenda ha pasado al viejo obispo en la presentación moderna de San Nicolás… Para nuestros antepasados paganos, es el dios más alegre y mejor, que nunca dañaba a los humanos, sino que los ayudaba y protegía. En cada casa se le consagraba un lugar especial ante el altar, y se decía que descendía por la chimenea en su elemento, el fuego” (Fetes et coutumes chrétiennes. De la liturgie au folklore, Mame, 1961). Pero este origen germánico se complica si tenemos en cuenta que, en la tradición popular de los Países Bajos, se dice que San Nicolás viene de España. ¿Es sólo un recuerdo de la época imperial? 

El antropólogo José Antonio Jáuregui, señala que hacia los siglos XV o XVI existía pareja fiesta de San Nicolás en Valencia, lugar de escasísima presencia germánica. ¿Es la misma fiesta? ¿Tal vez el actual San Nicolás centroeuropeo es una mixtura de elementos germánicos y otros mediterráneos aportados por los soldados españoles? Misterio. En todo caso, lo seguro es que no se trata del obispo de Mira.
Una variante muy interesante a este respecto es la que protagonizan las figuras femeninas. En el norte de Italia goza de gran popularidad el Hada Befana; en ciertas regiones de Francia, los regalos los trae la Tante Arie; en Rusia, Babushka; en el sur de Alemania, el hada Perchta (o Berchta) aparece durante la época del solsticio para proteger a los niños. Es imposible no conectar estas damas con la Frau Holle alemana, verosímilmente derivada a su vez, como ha demostrado Alain de Benoist, de la vieja diosa de la tercera función Holda, encargada de la protección de los niños y las mujeres. ¿Por qué tantas hadas y en lugares tan diferentes? Volvamos al testimonio de Beda el Venerable: “Los antiguos pueblos de Inglaterra hacen comenzar el año el 25 de diciembre, el día en que nosotros celebramos el nacimiento del Señor, y esa misma noche que para nosotros es tan sagrada, ellos la llaman modranecht (modra niht), es decir, la noche de las madres”. Estas “madres” celebradas en Navidad, según interpretación hoy comúnmente admitida, serían antiguas divinidades benefactoras que habrían sobrevivido en los mencionados personajes navideños. El linaje precristiano de esta figura quedaría confirmado por algunas de las leyendas que acompañan a estas damas: así, de la Babushka rusa se dice que en los primeros tiempos sufrió la maldición de los obispos; también Frau Holle está vinculada al viejo rito de la caza salvaje de Wotan, identificado por la Iglesia con el Diablo (rito del cual, por cierto, existe un eco en la tradición gallega: el de los gigantescos jinetes que viven en el fondo del valle de Monterrey, en Orense, y que el día del fin del mundo saldrán con sus caballos librando descomunal batalla con los hombres de la superficie; en otro momento nos ocuparemos de ésto).

Con todo, y a pesar del enorme interés de esta presencia femenina en los regalos rituales navideños, la figura predominante es masculina. La Babushka rusa va siempre acompañada (cuando no es simplemente sustituida), por Frost, el hielo o “Padre Invierno”. Por cierto que en la Borgoña existe un homólogo suyo: el Padre Enero. En otros lugares, como en el País Vasco, es el Olentzaro quien da los regalos; el Olentzaro entronca directamente con las figuras aquí descritas, pero presenta una característica muy particular: representado como un muñeco de paja o madera ataviado con la vestimenta típica de los campesinos de la zona, al final es sin embargo apaleado por la chiquillería. Detengámonos brevemente en este punto. Contra la peculiaridad que algunos hermeneutas del vasquismo pretenden ver aquí, la realidad es que este rito del apaleamiento del Olentzaro evoca innegablemente las ceremonias de subversión e inversión características de las viejas saturnalias romanas, que se corresponden con las “fiestas de los locos” de otros lugares de Europa: los fuegos saturnales del 21 de diciembre; el “rey de burlas” de las legiones romanas, el día 22 de diciembre; las mascaradas de Deméter en Grecia, el 26 de diciembre; la fiesta de los Inocentes, superpuesta tardíamente a la fiesta de los locos, el día 28; las Kalendas Ianuarias del 1 de enero, condenadas por Isidoro de Sevilla por dar lugar a todo tipo de excesos… Se trata del otro rostro de la Navidad: la fiesta orgiástica, que permaneció durante mucho tiempo en las capas populares de la comunidad, y que seguramente prolonga ritos previos a la llegada de los indoeuropeos… no sólo en el País Vasco.
Pero estábamos en los dispensadores de regalos. Y hoy en día, como es bien sabido, el mayor regalador es Papá Noel, figura en la que confluyen los rasgos del paternalismo, la bondad, el banquete y el descenso por la chimenea, entre otros elementos característicos de las figuras antes mencionadas. Muchos piensan que la moda de Papá Noel forma parte del colonialismo cultural norteamericano. Ésto es verdad sólo por lo que respecta a los años recientes, porque, en realidad, Papá Noel no es un invento norteamericano (allí se llama Santa Claus, y es también importado de Europa), sino que procede de Alsacia. En 1871, tras la firma del Tratado de Frankfurt que ponía fin a la guerra franco-alemana, en Alsacia y Lorena se produjo una verdadera diáspora humana (y, por tanto, cultural) que parece estar detrás de muchas actuales costumbres navideñas. Papá Noel es una de ellas, aunque no falta quien le atribuye un origen normando.

Y el Árbol eterno

Donde no cabe duda alguna del origen alsaciano es en otra de las grandes costumbres navideñas de nuestros días: la del árbol de Navidad. Los primeros datos acerca de esta costumbre en la época moderna datan de los años 1521 y 1539, y siempre circunscritos a esa región de Europa. No se generalizará por todo el continente hasta el siglo XIX. Ahora bien, aunque el rito en su forma actual sea de origen próximo, el tema del árbol ligado a la fiesta del solsticio parece ser antiquísimo. J. Lefftz lo hace remontar al paganismo antiguo (Elsässischer Dorfbilder, Wörth, 1960). Parece claro que no hay ningún rastro cristiano en él. En la simbólica cristiana, el único árbol conocido es el árbol del jardín del Edén, del que Adán comió el fruto prohibido, desobedeciendo a Yahvé. Por el contrario, algunos datos de la vieja Irlanda y sobre todo de Escandinavia permiten remontar esta costumbre a un viejo culto al árbol germánico. Hoy se admite, con M. Chabot, que “en los tiempos paganos, en las fiestas de Jul, celebradas a finales de diciembre en honor del retorno de la Tierra hacia el Sol, se plantaba ante la casa un abeto del que colgaban antorchas y cintas de colores” (La nuit de Noël dans tous les pays, Pithiviers, 1907). Pero el árbol no aparece sólo en la tradición germánica: gracias a Virgilio sabemos que en Roma, durante el periodo de las saturnalias, se colgaba en plaza pública un árbol cargado de juguetes.

Nos hallamos aquí en presencia de otro elemento inseparable de la mentalidad mítica europea: el árbol como símbolo sagrado, como eje o pilar del mundo; un árbol que para los celtas era una encina o un roble, un fresno para los escandinavos (el famoso fresno Yggdrasill) y un tilo para los germanos. El árbol, con su impresionante estructura, sus hojas, su tronco y sus raíces, es una representación del cosmos y de su organización; pone en contacto los diferentes niveles del mundo (el cielo, la superficie y el reino subterráneo); une el presente, el pasado y el futuro, y liga al hombre con su linaje y su devenir. Vínculo de lo continuo y lo discontinuo, representa la vida que nunca acaba y por eso es símbolo de la regeneración perpetua de la vida. Exactamente del mismo modo que el solsticio de invierno da testimonio del renacimiento eterno del sol. Árbol y Navidad, por tanto, mantienen entre sí una comunión de significados. No es extraño que uno y otra comparezcan al mismo tiempo en presencia de los hombres.
Esto es, en fin, desde la fecha hasta el árbol, desde los villancicos hasta los regalos, la Navidad: un antiguo rito pagano, hondamente religioso (sólo los ignorantes pueden negar la existencia de una religiosidad pagana), que el cristianismo, en Europa, adoptó con toda naturalidad, generalmente forzada por el sentido popular de lo sagrado, del mismo modo que el catolicismo europeo hizo suyos gran número de elementos rituales y significados sacros de los pueblos que llenaban este continente antes de que hiciera su aparición Jesús de Nazaret. Tienen razón quienes hoy se lamentan por la pérdida del sentido originario de la Navidad. Pero no por esa presunta “paganización” que tanto denuncian los curas —ésta ha existido siempre, mucho antes de que el cristianismo hiciera acto de presencia—, sino por la comercialización rampante de los usos navideños. No es el Sol Invicto quien va a matar a Jesús (ni viceversa) el 25 de diciembre, sino que es Mammon, aquel dios abyecto del dinero que tanto execrara Ezra Pound, quien parece haber exterminado a los dos. Quizás ocurre que para los pueblos europeos el Sol ya se ha puesto definitivamente en un solsticio apocalíptico; nunca más volverá a salir.

Pero, no, el Sol siempre vuelve a salir; el Sol volverá. Éso es lo que significa la Navidad. Y ésto es lo que algunos, fieles a todas nuestras raíces, hemos celebrado estos últimos días.



Ante las fiestas de Navidad, las religiones, como la ortodoxa, que en estas fechas, por no aceptar en su momento el calendario propuesto por el Papa Gregorio XIII, aún usan el calendario juliano y, por lo tanto, la Navidad la celebran el 25 de diciembre pero que, según el calendario gregoriano, es 7 de enero. Aunque la Iglesia Armenia la celebra el 6 de enero, junto con la Epifanía.

En cambio, en Alejandría, Rumania, Bulgaria, Albania, Finlandia, Grecia y Chipre, sí festejan Navidad el día 25 de diciembre.

Cabe señalar que en Belén, ciudad de nacimiento de Jesucristo, la Navidad se celebra dos veces. Pues la Basílica de la Natividad es administrada por la Iglesia católica que celebra Navidad el 25 de diciembre; y la Iglesia ortodoxa de Jerusalén que la celebra el 6 de enero.

En esa iglesia hay una caverna subterránea con un altar sobre el lugar en el que según la tradición nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeada por lámparas de plata.

En el Protestantismo,  debemos tener en cuenta que, aunque hasta el XIX, algunas Iglesias protestantes dejaron de celebrar Navidad, para desligarse del Catolicismo, la mayoría, comenzando por Lutero, continuaron celebrándola el 25 de diciembre. En Estados Unidos compartieron la Navidad católicos y protestantes desde 1607, año en que se celebró por primera vez esa fiesta en Norteamérica.

Los Mormones también se unen al mundo en la celebración navideña tradicional manifiestan lo siguiente:
"Nosotros creemos que el 6 de abril es el cumpleaños de Jesucristo, de conformidad con lo indicado en la revelación citada en Doctrina y Convenios20:1, en la que claramente se fija el día como el cumplimiento de mil ochocientos treinta años desde el advenimiento del Señor en la carne. Admitimos que nuestra aceptación se basa en la fe en las revelaciones modernas, y de ninguna manera se presenta como el resultado de una investigación o análisis cronológicos. Nosotros creemos que Jesucristo nació en Belén de Judea, el 6 de abril del año 1 antes de J.C.” (Fuente: Jesús el Cristo, por James E. Talmage. Capítulo 9, páginas 108-109.)

La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, aunque algunos (como los Testigos de Jehová y algunas denominaciones protestantes) consideran que, al no indicar en la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese motivo. Así también, muchos protestantes creen que la Navidad no debe ser motivo de disputas por no seguir las viejas tradiciones de la Iglesia Católica o por saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús.

Los belenes, pesebres o nacimientos navideños consisten en la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la que las figuras principales son el establo en donde nació Jesús, la Sagrada Familia, los animales y los pastores, también los 3 reyes magos y una estrella con una estela que también suele colocarse en lo alto del árbol de Navidad. Según la tradición, San Francisco de Asís fue su inventor. En Argentina, México, Colombia, Guatemala, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, Paraguay, Venezuela, Perú, Chile y Bolivia, la figura del Niño no se coloca hasta la llegada de la Navidad, fecha en que se celebra su nacimiento, y luego de ser «arrullado» es colocado entre José y María.
Los primeros himnos específicos en honor de la Navidad datan del siglo IV, en la Antigua Roma, y fueron escritos en latín. Un ejemplo de ellos es el “Veni redemptor Gentium” compuesto por Ambrosio, el entonces Arzobispo de Milán.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Mallorquin, Balear, Valenciano, Catalán y la incapacidad de los españoles para el principio de solidaridad




NO PERDAMOS LA CORDURA POR QUERER SER MEJORES UNOS QUE OTROS. LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES, PERO LA MENTIRA INTERESADA NUNCA.
SOMOS ESPAÑOLES, AUNQUE NO QUERAMOS.
SEAMOS BALEARES, CATALANES Y VALENCIANOS
BIEN AVENIDOS 



Dedicado a un Sr. gracias al cual mi curiosidad se ha despertado al respecto de este tema, no con voluntad separatista, sino voluntad de concordia y solidaridad, pues en ella está el convencimiento de admitir la diversidad que algunos usan como arma para separarse y no juntarse para un bien y unión comunes, él sabe quién es.



De entrada, debo decir que este artículo tiene poco de original del autor y si mucho collage de cosas que ha ido descubriendo en su curiosidad por descubrir la verdad sobre esa prioridad temporal que no potestativa “prior tempore potior iure” de una lengua u otra. La verdad es que no pretendo, reivindicar la hegemonía o superioridad de una lengua sobre otra, pero en esta época en la que los políticos juegan con un arma muy peligrosa, algunos a sabiendas y con intención; y otros, los que más me asustan, sin enterarse de lo que tienen en sus manos -dicen que un ignorante es más peligroso que un malvado porque nunca descansa-, uno llega a cansarse de que lo manipulen o manejen, al menos que lo intenten, pues las lenguas son para comunicarse, eso estaba en 1º de BUP emisor – receptor- mensaje, dando lugar al “milagro” (a día de hoy) de la comunicación, bajo la conditio sine qua non de que fuera la lengua comprensible por ambos sujetos, si no… La Torre de Babel volvería a ser tema de actualidad y merecedora de apéndice no del Antiguo Testamento, si no del nuevo. Lo más bonito de una sociedad es su pluralidad y riqueza cultural, cuando ésta se deteriora por elementos externos a su propia evolución y que la van encorsetando en una vía estrecha, se pierde la propia libertad del individuo.

No pretendo enseñar una banderita del triunfo ante los catalanistas diciendo ay estábamos antes o que ellos me lo digan a mí, la concordia, el respeto y la unión, que hace la fuerza, están en buscar elementos de solidaridad y puntos de confluencia; no puntos para reivindicar sandeces y motivos para salir de lo que es la común, civilizada y culturalmente enriquecedora convivencia de los ciudadanos españoles.

Ya os digo que  en todos los documentos escritos, gramáticas y diccionarios, desde el siglo VIII hasta el siglo XX (o sea durante 1.200 años), los notarios reales, escritores, poetas, trovadores y gramáticos, de Provenza y Languedoc y de los reinos de Aragón, Mallorca, Valencia y los de los condados de Barcelona, Urgell, Ampurias, Rossellón, Montpellier etc., habían dado el nombre de lemosina o d´oca a la lengua en que escribían (archivos de los reinos y condados antes nombrados). Parece ser que las Reales Academias y los diccionarios de la lengua castellana y catalana, definen a la filología, como la ciencia que estudia la lengua y la literatura de un pueblo, a partir de los documentos escritos. Los filólogos no dan nombre a la lengua, no lo inventan, aceptan y respectan el nombre histórico que le dio el pueblo y la Historia demuestra y confirma. Hace mas de 2.134 años desde la conquista romana, que nos puso los nombres de Balearicus, Mayorica, Minorica, Ebussus nuestro nombre ha sido el de Balear, Mallorquín, Menorquín, e Ibicenco y el de Valenciano, la Valentíae romana. Se puede incluso llegar, por lo que yo alcanzo -que no es mucho- hasta la afirmación no demostrable de que, en estos últimos años, nunca en ningún documento histórico anterior a 1890, se encuentra el nombre de “llengua catalana” para “la llengo vernácula Balear”.

La vernácula Balear tuvo su nombre de romans,  mallorquina, menorquina e ibicenca, 1.600 años antes de que la lengua que se hablaba en las tierras del noreste de la península Ibérica, que a partir de 1496 se llamaron Cataluña. Tierras del Noreste de la Península Ibérica que desde el año 424 al 714 pertenecieron al reino godo de Septimania. Entre los años 714 al 800 hasta 1149 estas tierras estuvieron parcialmente en poder de los musulmanes, hasta un máximo de 425 años. Del año 800 al 1.496 estas tierras volvieron a recibir el nombre de Septimania Sur dentro de la Marca Hispánica. Eran tierras conquistadas y totalmente repobladas por gente procedente del Languedoc y de Occitania, gente de habla d´oc, o lemosina. En el año 1.496, el rey de Aragón Fernando II de Aragón, crea el Gran y General Consell de Catalunya, uniendo los ocho condados de Septimania Sur en una sola región o ente político, que recibió el nombre de Catalunya. Desde esta fecha, si se puede llamar a su lengua hablada, “Romans limosina catalana”, que no pudo ser llamado llengua catalana hasta 1827-1847, por no disponer hasta estas fechas de gramáticas ni de diccionarios, sólo era un Dialecto.

La primera gramática de la llengua catalana, se identifica con la de Pere Pau Ballot de 1.827, o sea 341 posterior a la primera de la lengua Mallorquina y unos 250 posterior a la primera de la Menorquina, así como el primer diccionario de Ignaci Ferreres de 1847. Luego vendría el diccionario de Pompeu Fabra, de 1913 y 1918 respectivamente. La lengua mallorquina cuenta con muchos diccionarios y gramáticas. Algunos de ellos se encuentran en la biblioteca de mossen Antoni Mª Alcover, remontándose hasta el año 1.700, gramáticas y diccionarios, al menos 127 años mas antiguos que la primera catalana. La primera gramática de la lengua Mallorquina de J. Dameto de 1596, 331 años anterior a la primera de la lengua catalana, de Pere Pau Ballot de 1.827. Dicha gramática se halla también como tal reconocida en el Boletin de la Sociedad Arqueológica Luliana, nº 184, de 1895.

Filológicamente, para considerar la diferencia entre lengua y dialecto, es que la lengua dispone de gramaticas y diccionarios, lo que la hace superior al dialecto. Por lo cual la lengua Balear, es muy superior a la catalana, en antigüedad 331 años, en gramáticas y diccionarios.

En el decreto de Nova Planta para el Principado de Catalunya del 16 de enero de 1.716,  no se obligó a suprimir o prohibió el catalán como lengua. Dicho decreto, no suprime ni los derechos catalanes, ni la lengua catalana; sólo suprime los fueros de la corona de Aragón, fueros a los que estaba sujeta y los únicos por los que se regía el principado de Cataluña. Referente a lengua, en el artículo tercero de dicho Decreto de Nova Planta del 16 de enero de 1.716, único que hace referencia a la lengua, dice y ordena: “Que en todas las dependencias de los ministerios de justicia de los reinos de España, las actas, sentencias y decretos, se redacten en castellano y no en latín como se venía haciendo”. No creemos que esto sea prohibir la lengua catalana, como muy falsamente afirman los catalanistas.

Carlos III, por la pragmática de Aranjuez de 1.778, ordenó que en todas las universidades de los reinos de España, se impartieran las clases en castellano y no en latín, de la lengua catalana no dijo nada, mucho menos la prohibió. Lo digo así porque parece ser que en algunos documentos de ahora, algunos profesores universitarios así lo afirman y creo que no es correcto en mi humilde saber y entender.

Maria Cristina, Reina regente viuda de Fernando VII, en 1.838, ordenó que en todas las escuelas de enseñanza pública de los reinos de España, se impartieran las clases en castellano. Maria Cristina, sí relegó las lenguas vernáculas, a lenguas de segundo orden, a favor del castellano, pero no Felipe V .

Francisco Franco, fue Dictador, pero nunca prohibió la lengua catalana. ¿Existe algún Decreto o ley que prohíba el catalán dentro de su período hasta 1975?

Curiosamente, hay un Decreto del gran político de la izquierda republicana Manuel Azaña, Presidente de la republica Española, del 21 de noviembre de 1.936, creando en Valencia la cátedra de lengua y literatura de la lengua Valenciana.

Existe también un Decreto de la Real Academia de la Lengua Española de septiembre-diciembre de 1.959, por el cual se ordena que, de las tres lenguas reconocidas por dicha real Academia, Valenciana, Catalana y Mallorquina, o Balear: ordena que por motivos “Políticos”, la lengua Mallorquina, o Balear, desaparezca como lengua y pase a ser dialecto del catalán. En el año 1.959, gobernaba España  Franco, pero decreto de la Jefatura de Estado jamás salió ninguno: que la RAE estaba condicionada y obligada por la Jefatura de Estado, bueno, eso se puede presumir por lógica, pero Decreto de represión del Catalán no existe, que haya salido de la Jefatura de Estado.

El Diccionario de Pompeu Fabra fue encargado por los obispados de Valencia, Cataluña y Baleares. Por Valencia, actúo el padre jesuita Lluís Fullana Mira; por Cataluña, el propio Pompeu Fabra; y por las Baleares, mossen Antoni Mª Alcover i Sureda. Al editar Pompeu Fabra dicho diccionario, cambió el título de Valenciano, Catalán, Balear, por el de diccionario de la llengua Catalana.

Por otra parte, algunos autores señalan que la gramática de la lengua catalana, que editó como suya en 1918 Pompeu Fabra, era recopilación de la gramática de la llengo mallorquina, de Tomas Forteza i Cortes de 1881, premiada en los Jocs Florals de Barcelona.

El propio Pompeu Fabra, en el periódico de Barcelona, L´Avenc, del 31 de marzo de 1.891, afirma que la misma ortografía para el catalán, el valenciano y el mallorquín, o balear, resulta imposible por ser contra natura; a los valencianos les recomienda que depuren su riquísima lengua valenciana, devolviéndole el gran esplendor que tuvo de ser la primera lengua literaria de España en los siglos XIV y XV. Pompeu Fabra, era el padre del catalanismo, en 1.913 presidente del Institut de Estudis Catalans. En la misma declaración, afirma: “nosotros los catalanes no desearíamos otra cosa, sino que los valencianos y baleáricos, emprendieran una fuerte depuración de sus respectivas lenguas, para que se aproximaran a la lengua catalana”.

Políticamente, Cataluña no había existido realmente hasta, 1.496, fecha en la que Fernando II de Aragón, creó el Gran y General Consell de Cataluña, o Generalidad de Catalunya, juntando los ocho condados de la Septimania Sur, Barcelona, Aussona, Besalú, Girona, Pallars Jussa y Subira, Ampurias y Urgell, dando vida real a Cataluña, per se.

Cataluña siempre sólo ha estado formada por estos ocho condados antes mencionados, tierras siempre al sur de los Pirineos. El título de principado de Cataluña, se lo otorgó Carlos I de Habsburgo y Aragón en 1.538, por lo cual huelga ya decir que es totalmente inexacto afirmar que fueran los habitantes del principado de Cataluña los que conquistaran y repoblaran Mallorca en 1.229 o Valencia en 1.238.

El Sr. Josep Lluís Carod Rovira, (añado eso porque no deja de ser paradójico, aunque no lo deslegitima para ser Presidente de la Generalitat en absoluto, ni esa intención tengo –lo que deslegitima a un político son sus actos no su origen, faltaría más-) nacido en Teruel, bautizado con el nombre de José Luis Pérez Almecija Rovira, hijo de guardia civil y madre aragonesa ambos de lengua castellana, que junto con Joan Ridao y Joan Puigcercos, presidente y dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya, declararon al diario el Día del Mundo de Baleares, del dia 4 de marzo del 2.006, que Catalunya como país empezó su existencia en 1.359, por lo cual, si Cataluña existió a partir de 1.359, no pudimos ser conquistados, repoblados y culturizados, con gente y con una lengua de un país Cataluña, país inexistente en 1.229.

El Sr. Pascual Maragall, President de la Generalitat de Cataluña, al Día del Mundo de Balares del viernes 19 de marzo del 2.004, afirma que sólo ha existido la Corona de Aragón; no la nunca existente corona catalano-aragonesa.

La Vanguardia Balear, del dia 18 de enero de 1.919, en donde se publica un artículo de mossen A. Mª Alcover i Sureda, pidiendo perdón y disculpas al pueblo mallorquín por su, de algún modo, traición simbólica, debida a los halagos, premios y honores que le habían otorgado en Barcelona. En el mismo artículo, mossen Alcover reconoce que el famoso libro Tirant lo Blanch, escrito por el caballero valenciano Juanot Martorell, está escrito en lengua valenciana y no en la catalana, como falsamente se afirma modernamente.

La “Oda a la Patria”, es una obra compuesta por Bonaventura Carles Aribau, publicada en el periódico El Vapor de Barcelona, el 24 de junio de 1.833. En dicha Oda, Carles Aribau rinde homenaje a su madre y a su lengua vernácula, en sus estrofas la única lengua que nombra es la lemosina. Carles Aribau es, años más tarde, presidente de La Real Academia de las Bones Lletres de Barcelona y padre de la “Renaixença” y de la resurrección en 1859 dels Jocs Florals de Barcelona.

En un librito, el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, el 31 de diciembre de 1921,  relata el homenaje que se ha hecho, por parte de ese ayuntamiento, al Obispo mallorquín Pere Juan Campins i Barceló, por su defensa de la llengo Mallorquina y por haber creado la Cátedra de lengua y literatura de la lengua Mallorquina, en 1.898. Cátedra que ocupó mossen A. Mª Alcover i Sureda.

Desconocía que los condes de Barcelona, desde el primero Bera (801-820), hasta el último Ramón Berenguer IV, todos occitanos (después de Ramón Berenguer IV, con su hijo Alfonso II de Aragón, fueron los reyes de Aragón los titulares del condado), no eran propietarios del Condado de Barcelona, sino que sólo eran feudatarios de los reyes francos, como muestra es que ninguno de ellos se atrevió a ponerse el linaje de Barcelona por miedo a los verdaderos titulares de dichos condado, los reyes francos.

Cuáles eran las lenguas en que se escribieron los documentos de los condados de Barcelona, Ampurias, Urgell, Rossellón, desde su creación, hasta al menos el año 1.516.

Por otra parte, en 1.258, Jaime I de Aragón Montpellier Castilla y Komneno, no era catalán,  había nacido en Montpellier y con Luis IX de Francia firmaron el tratado de Corbeil. En dicho tratado, no se menciona ni una sola vez a Cataluña, sólo se mencionan los ocho condados de Septimania Sur: Barcelona, Aussona, Besalú, Girona, Pallars Jussa y Subira, Ampurias y Urgell. En dicho tratado, no se nombran, los condados de Rossellón, Conflet y Sardaña, lo cual descarta que formaran parte de la inexistente Cataluña en 1.258. 

Por el Tratado de Corbeil, se desenfeudaba el condado de Barcelona del feudo Franco, pasando a ser propiedad feudal del rey de Aragón, hasta el año 1.265, en que Jaime I de Aragón, les otorgó el Consell de Cents, (Ayuntamiento de Barcelona) único órgano de administración del condado de Barcelona (pasando sus habitantes de súbditos feudales a ciudadanos), hasta que Fernando II de Aragón creó el Gran y General Consell de Cataluña, o Generalitat en el año 1.496, dando vida y existencia real, al ente regional o región de Cataluña, tierras comprendida en la Corona de Aragón y siempre sujetas a sus fueros, hasta el año 1.716.

La Grammaire Des Langues Romanes, de Frederick Diez de 1.874 y la W. Meyer Lubke, Grammaire des Langues Romanes de 1.890, confirman que tanto el catalán, como el balear y el valenciano son hijas de la d´Oc o lemosín. 

En un libro publicado en 1.880 por Manuel Milá y Fontanals, secretario de La Real Academia de las Bonas Lletres de Barcelona, se afirma que el cant de la Sibila, que solamente se canta en Mallorca y en la ciudad de L´Alguer, nunca se ha cantado en catalán, siempre ha sido su canto en lemosín

Antonio Rubio y Lluch, socio fundador y primer presidente del Institut de Estudis Catalans, en su Historia de la cultura Mitgeval Catalana de 1.908 afirma que Juanot Martorell, autor del famosísimo llibre de caballería en el siglo XIV, TIRANT LO BLANCH, es la obra de uno de los mas importantes autores de la literatura de la llengo Valenciana, no en la llengua catalana.

En el Bolletí de la Societat Arqueológica Luliana del día 8 de enero de 1.932,en el que comunican el fallecimiento de mossen Antonio Mª Alcover y Sureda, primer profesor en 1.898 de la cátedra de lengua mallorquina, creada en el Ratio Studiorun Diocesà de Palma de Mallorca por el obispo Pere Juan Campins y Barceló.

En un discurso, el canónigo Bartolomé Pascual Marroig, el día 31 de diciembre de 1.921, en el salón de actos del excelentísimo Ayuntamiento de Palma de Mallorca, en homenaje al obispo fallecido, Pere Joan Campins i Barceló,habla de su creación de la Cátedra de Lengua mallorquina, de la que había sido primer profesor Mossen Alcover. 

El article salat la gramática de la llengo Mallorquina, ya citado por Francesc de Borja Moll proviene del ipse, ipsa iptur, según él, formándo su propio uso y constitución en l’article salat.

En declaraciones al periódico La Razón, el padre jesuita Miguel Batllori, catedrático de filología de lengua catalana de la Universidad de Barcelona y  Doctor Honoris Causa por las once universidades catalanas, premio extraordinario Príncipe de Asturias de la Historia, dice: “la lengua que se intenta imponer en Valencia y Baleares, es el Infecto e Infame Barceloní, que nunca ha sido la lengua vernácula, de Valencia ni de Baleares.”

La enciclopedia Rialp, editada en 1.910, en Barcelona afirma: “La lengua mallorquina es la más arcaizante de todas las lenguas románicas”.

En “La Razón” del domingo 13 de mayo, y la de 23 de octubre de 1979,  el presidente de La Generalitat de Catalunya, Josep Tarradellas, afirma que nunca han existido los muy falsos Païssos Catalans, ni la también falsa Catalunya Norte (al norte de los Pirineos) y que Cataluña siempre ha sido una parte importante de España.

Existen traducciones del lemosín, lengua con la que escribió la crónica sobre su vida el propio monarca Jaime I de Aragón Montpellier Castilla y Komneno, traducidas al castellano, por los catedráticos de la Universidad de Barcelona y archiveros del Real Archivo de la Corona de Aragón, Mariano Flotats y Antonio de Bofarull en 1.848, reproducido y traducido por el profesor de la Sorbona J. de Tourtoulon, en 1.874, en donde se afirma reiteradamente que el catalán, es una de las lenguas derivadas, de la d´oc o lemosín.

En Llibre dels Fets, que, según un reconocido sector doctrinal, no fue escrito por Jaime I de Aragón, sino que fue mandado escribir en lengua lemosina por el Abad del monasterio de Santa María de Poblet, Pons de Copons en 1.343, partiendo de la crónica sobre su vida. Crónica que sí fue escrita en  lemosín (lengua que junto con el latín, eran las lenguas cooficiales de la corona de Aragón) por el propio rey Jaime I de Aragón y Montpelier, depositadas por el propio Jaime I en dicho monasterio panteón de los reyes de Aragón.

El reino musulmán de Mayúrka, fue independiente, desde el 1.014 a 1.229, desde 1.230 hasta 1.873, fue el reino cristiano de Mallorca, con lengua vernácula propia, la “Balear” o “mallorquina”, lengua con mas de 1.585 años de antigüedad.

El reino de Mallorca, contó con la primera universidad de España, la de Montpellier, en 1.298, segunda cátedra de medicina de Europa (210 años antes a la de Barcelona). 

Por todo lo expuesto anteriormente, pensemos en si vale la pena seguir este rumbo, si no errático,  tendente a confundir cuanto menos con dolo eventual y centremos nuestros esfuerzos en la solidaridad, en apoyarnos, en estar juntos y superar todos estas dificultades. ¿No defendíamos una Ley de la Memoria Histórica? Pues la memoria y la historia son por naturaleza retroactivas y no permiten que nadie limite hasta cuándo dura esa retroactividad, por intereses propios, pues ello llevaría a la ausencia de Libertad.

jueves, 14 de noviembre de 2013

España en la prensa alemana

Qué sucede en Europa cuando sale España como modelo de prosperidad y ejemplo de salida de la crisis en la prensa alemana


Es inevitable que Alemania, en estos momentos sea el oráculo que todos obervan vigilantes respecto a lo que piensa, hace y valora. Está en el centro de una Europa que inevitablemente, cual avión en picado, desemboca no en la Europa de dos vías, sino en la de "carril estrecho" una Europa que sin remedio va a tener que dar paso a una bipolarización entre países ricos y países pobres, se reconceptuarán términos sobre lo que es pobreza, lo que es riqueza, lo que es wellfare state o estado del bienestar. Hasta que eso no se dé, Europa padece un mal endémico de difícil solución o remedio. Baste observar el revuelo de las palabras del presidente de la UE de turno -en el buen sentido de la palabra- Durao Barroso cuando asevera que Alemania tiene que obedecer a ciertos criterios correctores en torno a su política de exportación.

Por otra parte, no olvidemos que la UE, no es EEUU y si bien los países que la conforman son viejos y con solera, ello implica un hánbdicap, pues quien tiene raíces históricas, también tiene difícil el desarraigarse de ellas para vincularse a un proyecto que ni el propio Adenauer, imaginaba que llegaría tan lejos, cuando pensó en una Unión Europea. EEUU, United States of America, es un país de apenas tres siglos, mientras que lo que une a los países de Europa es lazos de guerras, sangre, odios, revanchas y dominación de unos sobre otros: Roma, Grecia, Francia, España, Reino Unido, Alemania... No hace falta ser un historiador para saber lo que hay detrás de estos países históricos. Garibaldi, en la unión italiana, Otto von Bismarck en la alemana, Carlos I en España y Alemania (V allí), Hitler, Churchill ... hay mucho tras nuestros pasos ya. Las cicatrices han curado pero están y ello hace que el terreno en donde se pretende construir esta nueva Europa no sea del todo llano. Es cierto que los Estados Unidos bañaron con sangre la Constitución, pero comparado con Europa, es una simple -con todos los respetos- guerra. Sólo Alemania, que tras el III reich, parece que nunca fue débil se constituyó a base de guerras, pues era la antigua Prusia: guerra Austro-Prusiana, Guerra franco-prusiana, por no hablar del telón de acero que cae en el siglo XX, anteayer.

Europa y el euro... La soberania económica cedida, rendida a externos ... Una Europa con Estados miembros que son Monarquías, con lo que ello significa a nivel histórico; una Europa que sea como fuere, nace pionera y plurifórmica, de una manera que nadie puede asegurar en base a ningún antecedente histórico que esto vaya a funcionar, pero del mismo modo tampoco puede nadie esgrimir que no pueda funcionar: al fin y a la postre la España de Carlos I tenía un sinfín de culturas europeas aglutinadas bajo su Imperio, por no decir las de América, con la cual... All is possible, pero no deja de ser un reto.

El Handesblatt parece esgrimir tal día como hoy que la buena noticia del día somos nosotros, España, la cual será capaz de volver a los mercados financieros internacionales y ya no depende de la ayuda del rescate europeo. Por tanto, nuestro país y gobierno, con medidas a veces drásticas, ha trabajado muy duro en este caso muy específico. Esto da esperanza al resto de los países en crisis de la zona euro. Si ahora la gran España sale del pozo oscuro en que estaba, pronto debería suceder a los estados más pequeños en crisis. 

Permítanme que sí sea muy escéptico con esta noticia. España no tiene tejido industrial: la hemos desmantelado. No hay Metalurgia en el Norte, no hay agricultura en el sur, la industria del Zapato y piel no existe,  el aceite compite con Italia, el vino con California y hasta Sudáfrica o Francia. Sólo nos queda el Turismo, que si no se ve dotado de una fuerte y atractiva oferta complementaria, lo vemos abocado a ser de tercera y apartado por mercados y zonas emergentes como Croacia, Chipre u otros destinos atractivos, más económicos y de mejor calidad. 

España ha salido, bueno, va a salir a muy largo plazo a costa de muchísimas familias españolas, pero ... ¿Realmente se ha hecho lo que se debía? ¿Realmente se han recortado los sueldos y gastos escandalosos de la administración? ¿Realmente se han borrado las duplicidades o tri, o tetraplicidades administrativas y por ello económicas de la administración? Un día somos la esperanza, otro se nos trata de "rubbish". Un día la UE parece salvarse; pero otro día, como hoy mismo, Durao Barroso alerta a Italia que si sigue con la crisis política estructoral, hará peligrar el Euro en toda Europa... Uno cuando lee tanta dicotomía para cierra los ojos y los vuelve a abrir y dice: me están tomando el pelo.

El 29 de septiembre, las declaraciones, en mi opinión acertadas de Barroso, nos hacían ver que  todas las grandes crisis son una especie de virus mutante. Son, en distintas etapas, financieras, económicas y de deuda, y acaban teniendo siempre peligrosas reverberaciones políticas. “El mayor riesgo del euro es político”, repiten desde hace meses a la menor ocasión el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem. “El peor escenario, tras varios años de recesión severa y con la lógica fatiga en la ciudadanía causada por los recortes, es una crisis política que puede venir por el Sur o por el ascenso de partidos radicales en cualquier país”, decía el pasado viernes un alto funcionario en Bruselas. Pero es que en Francia hoy mismo ya surge la amenaza con Le Pen. Italia, y en menor medida Grecia, amenazan con convertir ese temor en la cruda realidad. Los mercados —la Bolsa y sobre todo las inevitables primas de riesgo— medirán hoy tanto la profundidad de la crisis en Roma como el miedo al retorno de la crisis del euro, si es que alguna vez se fue. Ahora en noviembre, y con España como ejemplo (nada más y nada menos, que nos lo cuenten a nosotros) parece que Europa ve la luz... Mire Ud. ni antes era tan malo, ni ahora es tan bueno, esto es una crisis y no hay más que un dictado y es el que marcan los mercados de deuda y los financieros, puros y duros.

Dicho esto, tenemos crisis para rato y más que redefinir conceptos colaterales, deberíamos vigilar que nos redefinan el concepto de crisis hasta tal puento de que éste sea sinónimo de normalidad, ese es el peligro y eso es lo que no podemos permitir, pero ... ¿Seremos los europeos, suficientemente valientes para afrontar ese reto ante la política, que cada vez se aleja más de lo que es la ciudadanía? España sola no se aclara para unirse, imagínense los europeos... Va para largo y hagamos una reflexión: poco a poco nos están haciendo pensar que el statu quo de crisis es de normalidad y eso, si no reaccionamos rápidamente, contundentemente los ciudadanos, uno a uno, va a someternos impunemente y veladamente... Al tiempo.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

TESTAMENTO DE BEETHOVEN








 TESTAMENTO DE BEETHOVEN
EN HEILIGENSTADT



En Mayo de 1802, y por recomendación del Doctor Johann Adam Schmidt, Beethoven se trasladó a Heiligenstadt para descansar en la temporada de verano, como era siempre su costumbre y como lo fue a lo largo de toda su vida.
El verano en el campo, era una etapa anual que Beethoven necesitaba de forma imprescindible. Añoraba la naturaleza, la sensación de libertad, las caminatas por senderos de bosque, etc. Era también muchas veces el período del año en el cual aparecían sus ideas musicales. Las anotaba en sus innumerables cuadernos de apuntes, y usaba el invierno en Viena para pasar en limpio y terminar, las obras que habían surgido durante el verano.
Ese año en particular, Beethoven estaba atormentado por el aumento de su sordera, tenía ya la sensación de que era una enfermedad que no lo iba a abandonar fácilmente, y sentía amenazada toda su vida por ella. La indicación del Dr. Schmidt, abría una esperanza de que con soledad y silencio que una temporada en el campo podría descansar su oído, y recuperar su salud. Heiligenstadt era en ese momento un pueblito separado de Viena. No solo un vecindario, parte de la misma ciudad, como en nuestra época. Se tardaba algún tiempo en llegar allí en carruaje.
Deprimido y ya incapaz de esconder su afección creciente, el 6 de Octubre de 1802, Beethoven escribió un documento que guardó luego cuidadosamente, y que fue llamado después “El Testamento de Heiligenstadt”. Es importante recordar que fue encontrado en el mismo escondite secreto de su escritorio, junto a la carta a la Amada Inmortal, escrita en 1812. En este emocionante documento, Beethoven revelaba su enfermedad y su angustia frente a la misma. El escrito tiene una cualidad emocional verdaderamente impactante, cuando lo leemos hoy en día.
Una segunda parte del testamente fue escrita unos pocos días después, el 10 de Octubre de 1802, y tiene el sonido de un epilogo de lo escrito anteriormente. La redacción misma del “Testamento”, se encuentra llena de errores de sintaxis y luce una puntuación absolutamente personal. Las oraciones son largas y de difícil realización además de bastante difícil comprensión. En la traducción he tratado de conservar, en lo posible, dichas características. Me pareció completamente irrespetuoso corregir al maestro Evidentemente, el documento, fue escrito bajo una fuerte presión emocional y tiene una cualidad de inmediatez e impacto muy alta. La personalidad de Beethoven es claramente perceptible. Esto es evidente también, en la lectura de sus numerosísimas cartas. Pese a que el compositor decía a menudo que no tenia ninguna facilidad para escribir, se las arreglaba perfectamente para transmitir sus fuertes pensamientos y emociones, claro, no con la misma cualidad estética que en la música, aunque con una muy parecida cualidad emocional.
Podemos notar que tres veces en la redacción el compositor omitió el nombre de pila de su hermano menor Nikolaus Johann. Podría ser una duda acerca de la forma en la cual nombrarlo (se lo llamaba Nikolaus o Johann indistintamente, en esa época) o alguna pelea con su hermano ocurrida por aquellos momentos. Más allá de diferentes hipótesis que sus biógrafos han pergeñado, no lo sabemos realmente.
Beethoven escribió después dos testamentos más, en 1824 y pocos días antes de su muerte en 1827. Estos fueron documentos mayormente formales, redactados por un abogado, y racionalmente dedicados a legar sus escasos bienes.
“Para mis hermanos Carl y……. (Johann) van Beethoven:
¡Oh, hombres que me juzgáis malevolente, testarudo o misántropo! ¡Cuán equivocados estáis! Desde mi infancia, mi corazón y mi mente estuvieron inclinados hacia el tierno sentimiento de bondad, inclusive me encontré voluntarioso para realizar acciones generosas, pero, reflexionad que hace ya seis años en los que me he visto atacado por una dolencia incurable, agravada por médicos insensatos, estafado año tras año con la esperanza de una recuperación, y finalmente obligado a enfrentar el futuro una enfermedad crónica (cuya cura llevará años, o tal vez sea imposible); nacido con un temperamento ardiente y vivo, hasta inclusive susceptible a las distracciones de la sociedad, fui obligado temprano a aislarme, a vivir en soledad, cuando en algún momento traté de olvidar es, oh, cuan duramente fui forzado a reconocer la entonces doblemente realidad de mi sordera, y aun entonces, era imposible para mi, decirle a los hombre, habla mas fuerte!, grita!, porque estoy sordo. Ah! Como era posible que yo admitiera tal flaqueza en un sentido que en mi debiera ser mas perfecto que en otros, un sentido que una vez poseí en la mas alta perfección, una perfección tal como pocos en mi profesión disfrutan o han disfrutado –Oh, no puedo hacerlo, entonces perdonadme cuando me veáis retirarme cuando yo me mezclaría con vosotros con agrado, mi desgracia es doblemente dolorosa porque forzosamente ocasiona que sea incomprendido, para mi no puede existir la alegría de la compañía humana, ni los refinados diálogos, ni las mutuas confidencias, solo me puedo mezclar con la sociedad un poco cuando las mas grandes necesidades me obligan a hacerlo. Debo vivir como un exilado, si me acerco a la gente un ardiente terror se apodera de mi, un miedo de que puedo estar en peligro de que mi condición sea descubierta – así ha sido durante el año pasado que pasé en el campo, ordenado por mi inteligente medico a descansar mi oído tanto como fuera posible, en esto coincidiendo por mi natural disposición, aunque algunas veces quebré la regla, movido por mi instinto sociable, pero que humillación, cuando alguien se paraba a mi lado y escuchaba una flauta a la distancia, y yo no escuchaba nada, o alguien escuchaba cantar a un pastor, y yo otra vez no escuchaba nada, estos incidentes me llevaron al borde de la desesperación, un poco mas y hubiera puesto fin a mi vida – solo el arte me sostuvo, ah, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir, y entonces soporté esta existencia miserable – verdadera mente miserable, una naturaleza corporal hipersensible a la que un cambio inesperado puede lanzar del mejor al peor estado – Paciencia – Esta dicho que ahora debo elegirla para que me guíe, así lo he hecho, espero que mi determinación permanecerá firme para soportar hasta que a las inexorables parcas les plazca cortar el hilo, tal vez mejoraré, tal vez no, estoy preparado. Forzado ya a mis 28 años a volverme un filósofo, oh, no es fácil, y menos fácil para el artista que para otros – Ser Divino, Tu que miráis dentro de lo profundo de mi alma, Tu sabes, Tu sabes que el amor al prójimo y el deseo de hacer el bien, habitan allí. Oh, hombres, cuando algún día leáis estas palabras, pensad que habéis sido injustos conmigo, y dejad que se consuele el desventurado al descubrir que hubo alguien semejante a él, que a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza, igualmente hizo todo lo que estuvo en sus manos para ser aceptado en la superior categoría de los artistas y los hombres dignos.
Ustedes, mis hermanos Carl y ……, tan pronto cuando este muerto, si el Dr. Schmidt aun vive, pídanle en mi nombre que describa mi enfermedad y guarden este documento con la historia de mi enfermedad de modo que en la medida de lo posible, al menos el mundo se reconcilie conmigo después de mi muerte. Al mismo tiempo los declaro a los dos, como herederos de mi pequeña fortuna (si puede ser llamada de esa forma), divídanla justamente, acéptense y ayúdense uno al otro, cualquier mal que me hayáis hecho, lo sabéis, hace tiempo que fue olvidada. A ti, hermano Carl te doy especialmente las gracias por el afecto que me has demostrado últimamente. Es mi deseo que vuestras vidas sean mejores y mas libres de preocupación que la mía, recomendad la virtud a vuestros hijos, esta sola puede dar felicidad, no el dinero, hablo por experiencia, solo fue la virtud que me sostuvo en el dolor, a esta y a mi arte solamente debo el hecho de no haber acabado mi vida con el suicidio – Adiós, y quiéranse uno al otro – Agradezco a todos mis amigos, particularmente al Príncipe Lichnowsky y al Profesor Schmidt – Deseo que los instrumentos del Principe L, sean conservados por uno de ustedes, pero que no resulte una pelea de este hecho, si pueden serviros de mejor fin, véndanlos, me sentiré contento si puedo seros de ayuda desde la tumba – con alegría me acerco hacia la muerte – si esta llega antes de que tenga la oportunidad de mostrar todas mis capacidades artísticas, habrá llegado demasiado temprano, no obstante mi duro destino y probablemente desearé que hubiera llegado mas tarde – pero aun así estaré satisfecho, no me liberará entonces de mi interminable sufrimiento? Vengas cuando vengas, te recibiré con valor- Adiós y no me olvidéis completamente cuando este muerto, merezco eso de ustedes, habiendo yo pensado en vida tantas veces acerca de cómo hacerlos felices, sedlo -
Heiglnstadt
Octubre 6, 1802″ (…)Para mis hermanos Carl y …………….
Para ser leído y ejecutado después de mi muerte
“Heiligenstadt, 10 de Octubre de 1802, entonces de esta forma me despido de ustedes- y tristemente en verdad- si esa amada esperanza que traje conmigo cuando llegue de curarme al menos en parte – debo abandonar completamente, igual que las hojas de otoño caen y se marchitan así se ha destruido la esperanza – me voy – hasta el alto coraje – que a menudo me inspiro en los bellos días de verano – ha desaparecido – Oh, Providencia – otórgame al menos un día de pura felicidad – hace tanto tiempo desde que la verdadera felicidad resonó en mi corazón – oh cuando – oh cuando, Oh Divinidad – la encontraré otra vez, en el templo de la naturaleza y de los hombres – Nunca? no – Oh eso seria demasiado duro “

COGITATIONE IN REI PUBLICAE



COGITATIONE IN REI PUBLICAE


"EL ESTADO DEL BIENESTAR" El Welfare State que ya se da por perdido o los que no quieren parecer negativos, reconceptuado, ha sido totalmente trastocado, por no decir eliminado de lo que es un concepto de Administración pública. En 37 años se hizo lo que sigue y con eso no pretendo aquí defender regímenes anteriores, totalmente carentes de Libertad de expresión y Democracia, pero la Historia es la Historia.
Las leyes del FUERO DEL TRABAJO
Recién pasada la guerra civil, el 9 de marzo de 1938, el Dictador General Franco dicta la Ley del Fuero del Trabajo,en beneficio de los trabajadores. En base a esta ley fundamental, se aprueban las siguientes leyes:

- 1 de septiembre de 1939
Ley del Subsidio familiar.
- 23 de septiembre de 1939
Ley del Subsidio de Vejez.
- 13 de julio de 1940
Ley de Descanso dominical y días festivos.
- 25 de noviembre de 1942
Ley de Patrimonios familiares.
- 14 de diciembre de 1942
Seguro Obligatorio de enfermedad.


- Para dar cobertura a la Ley del Seguro Obligatorio de enfermedad, se construyó una red hospitalaria, dependiente de la Seguridad Social :

- Residencias hospitalarias
292
- Ambulatorios
500
- Consultorios
425
- Residencias concertadas
96

- 26 de enero de 1944
Contrato de Trabajo, vacaciones retribuidas, maternidad para las mujeres trabajadoras y garantías sindicales.
- 19 de noviembre de 1944
Paga extraordinaria de Navidad.
- 18 de julio de 1947
Paga extraordinaria del 18 de julio.
- 14 de junio de 1950
Reforma del I.N.P. para una mejor cobertura en la acción protectora.
- 22 de junio de 1956
Accidentes de Trabajo
- 24 de abril de 1958
Convenios colectivos
- 23 de abril de 1959
Mutualidad agraria. En esta ley, se encuadran 2.300.000 trabajadores del campo, por cuenta ajena y propia.
2 de abril de 1961
Seguro de Desempleo.
14 de junio de 1962
Ayuda a la Ancianidad.
28 de diciembre de 1963
Ley de Bases de la Seguridad Social.
31 de mayo de 1966
Régimen Especial Agrario.
2 de octubre de 1969
Ordenanza General del Campo, donde se establece la jornada laboral de 8 horas.
20 de agosto de 1970
Mutualidad de Autónomos Agrícolas.
23 de diciembre de 1970
Ley de Empleo Comunitario.

Así que en la ley del 9 de julio de 1976, todos los trabajadores españoles “YA” tenían cubiertas las siguientes contingencias por el Estado que paso a enumerar:

-Seguro de Desempleo.
-Subsidio de Vejez.
-Invalidez permanente total.
-Invalidez absoluta.
-Gran invalidez.
-Discapacitados y Disminuidos.
-Subsidio de Ancianidad.
-Enfermedad Común no laboral.
-Accidente Común no laboral.
-Subsidio familiar.
-Protección familias numerosas.
-Asistencia farmacéutica.
-Asistencia médica.
-Asistencia hospitalaria.
-Vacaciones retribuidas.
-Descanso Dominical y días festivos.
-Paga extraordinaria de Navidad.
-Paga extraordinaria del 18 de julio.
-Pagas sobre beneficios.
-Convenios Colectivos.
-Representantes sindicales (liberados).
-Jurados de empresa.
- Representación Consejos de la administración de empresas.
Que quede claro que soy contrario a un régimen Dictatorial, a una ausencia de libertades como las que se establecieron en el marco legal-constitucional de 1978, pero... Va a ser que todo lo que teníamos de Welfare State, no venía del 78... Y sí se fue con la era actual.

martes, 29 de octubre de 2013

Probleming




TO BE OR NOT TO BE... THIS IS THE MATTER





Where are we going men?


The sempiternal worries are sourrounding the human being: we’re worried about the Death, the Illness –because it’s the signal or door to the Death-; also we are always scared about what the future holds, but… Never, never we thing about the point, I mean, the right goal of our mission in this life is to be happy, to find ourselves. In Delphos Temple is written “Cognoscete ipsum”  (know yourself), the last thing worries us… Why not?

We don’t like to see at the mirror, we prefer to see the misfortunes, sorrows, defects, calamities of other people. That’s better than whatch our life, than to look, as I said our selves at the mirror and… that is the matter of our century because the society falls dawn loosing the real values of the life and taking easier things offered by the consumerism, the Mass media. It’s not difficult to discoverit, but… we don’t care. One child in Christmas when receive 300% more presents than he needs and really wants, he gives us the first lesson: starts playing with the box of one of them. No, not with them, with the box… Why… Because a box can be at the same time whatever he needs, imagines or desires… We don’t understand… Why? Because we have loose his pureness, theb mass media, our environment, etc. has “teach us” that to be normal (f.e. a girl) she has to have as many Barbies as possible: Barpie pink, Barbie Princess, Barbie halloween, and whatever fucking “Barbie-ideas” you could imagine: the goal is to sell. I’m not going to talk about the letal effects of the Barbies (Anorexia, Bulimics, materialism, compulsivity behaviour buying things, etc)… They don’t want it; in fact, also we don’t want it ¡¡¡ So… Why are we buying all this fucking stuff ??? The answer is as simple as enoying: mass media consumism drives our lives, but… Friends ¡¡¡ Because we let it. I don’t need to resort to subliminal advertising as objectionable, but no… Simply newspapper, internet, TV, and no so many other yhings… And when our children say no daddy, I don’t need that, we think (oh no, the neighbor buys it to the son… I have to: that’s jelaousy, but the worse –material, non-sense, and auto destructive- Again… WHY, What’s the fucking matter with us men?

No, no, I see we have lived all this time over our possibilities., and then, when we parted at dinner everyone enter into a Mercedes, BMW, or any other car that is a renting or a car paid by fucking payments… So, is that what do we want for our children? Because.. They don’t form the beginning, obviously, the society change them as soon as possible.

I finish: never the people have had as much resources to be in touch with other people: Video chat, mail, you can skype in real time with a person in the other side of the world, but… guys… Never the man has been more stressed, sad, depressive, empty, alone than now.


We could think now why in silence…


Have a nice day and look at the heaven, its blue, the sun, the tries… It’s for free.

Dolor in Silentium





Mi alma encadenada
eslabones de tormento
se clavan cada momento
en su esencia envenenada

Abatido en el negro
Ausencia ya de anhelo
La vida era sueño
Despierto en el tormento

Dios, estás conmigo,
pero nada puedes hacer.
No quieres verme padecer;
el Diablo es tu enemigo

Satán aquí te encuentro
Cerbero cierra la puerta
me encuentro sin espejo
silencio cruel, cruento.