jueves, 11 de septiembre de 2014

QVO VADIS CONSCIENTIAM





Las líneas que ubican la frontera entre lo justo y lo injusto; lo moral y lo legal, muchas veces se sumen en una neblina tan espesa como la viga que tiene el ser humano en su propio ojo y que se engrandece a medida  que le conviene a aquél para, no hacer la vista gorda, si no pasar absolutamente de un mínimo examen de conciencia que le reubica o encauce de nuevo en el recto camino, al menos en el camino de la no beligerancia con los que forman parte de nuestras vidas, cercanos o más lejanos, pero en cualquier caso copartícipes de nuestra existencia. El hombre, como ser individual, es punto de partida de los más interesantes planteamientos antropológicos e incluso teológicos, pero hay fronteras que se deben tener claras por el bien del prójimo, que al final es bien nuestro, pues quien hace daño al final es el que más sufre. Es un común denominador en el crisol de morales religiosas de la humanidad: unos lo llamarán justicia divina, otros karma, otros… Qué sé yo, pero como dijo Ulpiano, refiriéndose a los principios inamovibles y que por propia conciencia se aceptan como tales “Ius Naturae ist quod animalia racionalia docuit” el problema es cuando el concepto animalia racionalia en nuestros días se diluye y a veces un can parece tener más racionalidad y sentido común que su dueño.

La consciencia no es un sujeto autónomo [1], el pensar que es autónomo sería abrir el camino a su propia absolutización y posteriormente a un idealismo sin sentido, pues llegaría a concebírsela como un sujeto único de todos sus contenidos. Eso considero que es erróneo, siguiendo las palabras y reflexiones del Cardenal Karol Wojtyla antes de ser elegido Papa en la obra referenciada en la nota a pie de página. De hecho el Luciferismo nos dice “Homo est Deus”, sería el corolario del erróneo camino antes mencionado.

Criticar, dar “sermones” sobre lo que debe ser la vida de los demás, todo ello para auto complacerse y, cual placebo maligno, evitar tener que hacer examen verdadero de conciencia de nuestras propias injusticias, las que cometemos nosotros, nuestros defectos, todo ello, está al orden del día.

No será aquí que niegue yo que podemos cometer errores y que muchas veces nuestros amigos y conocidos se encuentran en conductas que no son las correctas y es honrado dar la señal de alerta acerca de éstas, pero… La conciencia, la Fe (si se tiene), la moral, llamémosle como queramos, debe guiar nuestros actos no por simple prudencia, sino por el cariño que debemos tener a esa persona que, a nuestro entender yerra.



En el Evangelio según San Mateo (18, 15-20) se nos dice:

“Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".


Muchas veces, vemos que el problema surge (y es un dato que no se debe pasar por alto, en mi humilde opinión) de la multitud: cuantos más somos, peor. Es como si nos degeneráramos, en el sentido psicosocial freudiano[2] unos con otros “leviatánicamente”, por emplear una palabra que recuerde a Hobbes, frente a Rousseau.

El propio Papa Francisco [3] en la misa celebrada en la mañana del sábado 13 de abril de 2013 en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, habló de muchos puntos relacionados con el hecho de la “habladuría” y su efecto nocivo, pero es curioso el hecho de que acertadamente como no puede ser de otra manera, señala que el problema surge paralelamente con el crecimiento cuantitativo en los primeros días de la Iglesia Católica. Se cita el pasaje de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-7) en la citada Misa, en el que se nos dice que los de lengua griega murmuraban contra los de lengua hebrea” porque en la asistencia cotidiana se desatendían a la viudas. Cuanto mayor es el número, mayor es el efecto psicosocial en la masa y normalmente –y recuerdo de nuevo a Hobbes- no suele tener mejor efecto lo bueno, sino lo malo. La maldad siempre se abre paso entre la vegetación “in hac lacrimarum valle”. Algo debieron hacer los Apóstoles, y así fue, pues Éstos convocaron al grupo para dialogar, palabra que hoy en día se usa mucho de manera inversamente proporcional a lo que verdaderamente se respeta. Cuando hay dificultades hayt que afrontarlas; no esconderlas. Como dice Su Santidad en esa citada Liturgia, se trata como de la labor del portero de un equipo de fútbol: recibe el balón de donde venga. No vale decir que no a un balón que venga raso, porque se le da bien y uno alto, no. Todos o… Gol. Está claro que nuestra portería está desierta de portero y los balones entran por doquier. La labor de los Apóstoles era la oración y para atender a las viudas, se crearon los diáconos. No aplazaron la propuesta, ni la “traspapelaron”, la afrontaron. No hay que tener miedo a los problemas, esa frase resuena armónicamente junto al eco de las palabras de San Juan pablo II en ese enérgico y sempiterno ya “No tengáis miedo” que a día de hoy aún me pone la carne de gallina. Maquillar la vida, como señala el papa, no lleva a nada, la vida es como es y hay que afrontarla y, si es como cruz, hay que sentirse dichoso y agradecido de poderla llevar, cuántas veces nos hubiera gustado ser Simón de Cirene en ese Via Crucis que tanto significa y tanto representa para la Humanidad, incluso para los no católicos y simplemente por curiosidad. Las religiones, todas ellas llevan mensajes que apelan a la conciencia y corazón del hombre, no son tan distintas como quieren algunos. El Ecumenismo ahí juega una gran responsabilidad, bueno, al menos debería. Y esto ya se vio en los ojos y corazón de un hombre del siglo XIII, el Beato Ramón Llull, poniendo una primera piedra, aunque fuera reflexiva, sobre la labor ecuménica.

La Humanidad siempre tiene una mancha en forma de lacra, una maldad que va inherente a la conciencia… No está de moda creer en el Diablo, en el Maligno, pero el Maligno existe aunque miremos a otra parte, como el portero de fútbol ocioso o irresponsable. Está allí y hay que estar alerta. Si los hombres y mujeres ante hechos que cogen como pretexto quisieran ser verdaderamente Hermanos, y en ese concepto no hay catolicismo, éste abarca desde la Masonería, hasta lo más oscuro: hay órdenes como la Ordo Templi Orientis, la Astrum Argentum, o incluso las Satánicas que hablan de “frater” al referirse a los miembros de esa congregación, pero… Qué fácil es apelar al “derecho de Hermano” sólo cuando conviene mientras que muchas otras veces se nos lleva a hacer “el primo” con actitudes y obras que nos obligan a reflexionar y tener que mentalizarnos de un binomio necesario “caritas sed prudentia”.

Es muy fácil injuriar, alimentar el rumor y hacer mal a una persona sin que ni siquiera ella lo sepa (ese es el “deporte” más practicado, pues es gratis, pero sus efectos son humana y públicamente devastadores). No hablo sólo de moral Señores, el propio código penal condena en su art. 208 y siguientes la injuria y la calumnia. Y tengamos en cuenta que no distingue entra falsedades y verdades, pues la verdad también mal usada puede hacer mucho daño si se usa malignamente.[4]

Imaginemos un asesino, que ha cumplido con su pena y se ha rehabilitado, fue un hecho desafortunado y execrable, pero juzgado, condenado y dicha condena cumplida. Si diez años después de su libertad, cuando quiere recomponer su vida siempre le ponemos la espada de Damócles sobre él diciendo “ése fue / es un asesino, porque … (etc. y ya sabemos que ese etc. nunca es fiel a la verdad sino muy al contrario malintencionado y con la mayor carga posible, pues parece ser que quien lo dice, cuanta más gravedad resalte del hecho en sí mayor atención recibirá). Por eso titulo este artículo con el “Qvo vadis conscientiam” Si realmente preferimos escuchar lo malo del prójimo –ya no hablar de lo malo de la gente-, qué podemos esperar, qué hacemos, a dónde vamos co nuestra consciencia. Produce mucha tristeza y es cierto que la Justicia humana siempre dista mucho de la divina, no somos Dios, pero… si ya ni la tenemos de referente, perdemos el rumbo y sin rumbo nuestra sociedad va a lo que va. No hace falta hablar de programas que ocupan franjas horarias de más de 6 horas y se dedican única y exclusivamente de ventilar rumores, mentiras o verdades hirientes de la vida de los demás… son franjas horarias de éxito de audiencia, lo cual demuestra que nuestra sociedad tiene un cáncer.

Para terminar, permítanme que lo haga con algo que me sucedió a mí. Veía un programa en el que un conocido presentador de humor o de los mal llamados programas de humor entrevistaba a un hombre de lo más ridículo que decía ver ovnis y ángeles, y otras lindezas, era –debo reconocerlo- de los más esperpéntico y ridículo, un verdadero homenaje a Valle Inclán (por lo esperpéntico). Yo reía sin parar y un hombre a mi lado de más de 60 años miraba serio el programa conmigo… lo miré y sólo su cara de descontento y cierta tristeza me hizo parar en seco mi risa. Le pregunté “qué sucede, ¿no te gusta? “ me contestó, en este programa se están riendo de un pobre hombre que no es consciente de su ridiculez, me lo dijo sinceramente y con tristeza: me avergoncé de cada segundo que había pasado riéndome a carcajadas de lo que se emitía. Me sentí triste y muy avergonzado de mí mismo. Era un programna concreto y de esto hace tiempo: ahora ya no hablamos de programas, por desgracia, ya hablamos de canales de TV.

Ojalá cambiáramos, ojalá nuestra sociedad se sometiera a la globalización, sí , pero a la globalización del amor al prójimo, de la caridad, de la condescendencia y respeto mutuo… Pero parece que lo otro es más cómodo. Sin duda tenemos la libertad de elegir, pero con responsabilidad. Eso da miedo y no sólo lo recuerda Erich Fromm en su libro “el miedo a la Libertad”. En palabras del propio Fromm, el hombre es a la vez lobo y cordero, de nuestra libertad a elegir depende… Pero debemos asumir las consecuencias: sociales, morales, religiosas, etc. Nada es gratis.

10 de septiembre de 2014 
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[1] “Persona y acción” Karol Wojtyla (San Juan Pablo II) Ed. Biblioteca Palabra, Madrid 2011
[2] “Psicología de las masas” Sigmund Freud, Alianza Ed., S.A, Madrid 1970
[3] “L’Osservatore Romano” Ed. 20.02.2013
[4] Si es verdad que opera la “exceptio veritatis”, ésta consiste en que, si el acusado de injuriar demuestra que lo que dice es verdad, no tendrá responsabilidad penal, ni civil, pero… Cuidado, sólo en el caso de que la acusación o rumor emitido fuere sobrela actividad de “funcionarios públicos” y sobre  “hechos concernientes al ejercicio de sus cargos o referidos a la comisión de faltas penales o infracciones administrativas”. Muchas veces decir la verdad en forma de rumor puede hacer tanto o más daño que mentir con animus laedendi.

jueves, 1 de mayo de 2014

SAN JUAN PABLO II




SAN JUAN PABLO II

Totus tuus

 
Canonización: 27 de abril de 2014
SANTORAL: San Juan Pablo II 22 de octubre

Antes de empezar, me siento tan enormemente pequeño ante un Santo, un Hombre, un ejemplo como Éste que sé y tengo la sensación de que nada es suficiente para agradecer a Dios que nos diera la oportunidad a nuestra generación de conocerlo en vida. Una frase nos la marcó en el corazón con el fuego de su Amor a Dios y a Nosotros

NO TENGÁIS MIEDO

Tal como prometimos en este Blog vamos a hacer una referencia a un personaje del s. XX e inicios del XXI que ha tenido, más allá de su autoridad espiritual y religiosa, mas allá de su alto conocimiento filosófico y teológico un carisma, personalidad y convicción que lo hacen uno de los ejemplos a seguir en el futuro. No vamos entrar mucho en lo que es el hecho de que ya para alegría y gozo de muchos, entre los que me cuento, sea Santo, sino que más bien vamos a analizar la época, vicisitudes, necesidades cubiertas y valentía con que afrontó un Pontificado que, para mí ha sido ejemplar y que el actual papa Francisco I, desde otro prisma y tiempo, a pesar de la cercanía cronológica da motivos para augurar avances y mejoras en la actitud y ejemplo, en la ayuda y cercanía de la Iglesia Católica al ser humano, no al fiel, sino al ser humano.

No puedo hablar del papa Juan XXIII, del ja San Juan XXIII porque no es lo mismo recabar información escrita que no relatar vivencias, y para información escrita, poco podría yo aportar que no pudieran Ustedes sacar de las mismas fuentes a donde acudiría yo mismo. Por ello, me centraré en ese Papa que vino por gracia del Espíritu Santo de tierras lejanas, tras un golpe fuerte (y nada claro) como fue la pérdida súbita del Papa Juan Pablo I.

Ni tan siquiera haré referencia a sus datos biográficos, que se pueden encontrar en cualquier sitio Wadowice (Polonia), proclamado Obispo el 28 de septiembre de 1958. Cardenal el 26 de junio de 1967, etc. Son datos que no aportan nada de mí o de mi visión de este Santo que tanto me ha dado en mi vida.

Hablamos de una mente privilegiada. Muchos eran los que imaginaban que este papa, leía textos traducidos a los diferentes idiomas como tradición fue, casi prioritaria en su pontificado, pero es que realmente San Juan Pablo II hablaba: Italiano, Francés, Alemán, Inglés, Español, Portugués, Ucraniano, Ruso, Croata, Esperanto, Griego antiguo, Latín y obviamente Polaco, su lengua materna.

Fue el primer Papa no italiano desde 1523. Fue el tercer pontificado más largo de la Historia de la Iglesia, después del propio San Pedro (se cree que entre 34 y 37 años); Pio IX (31 años) y Él casi 27 años.

Ha sido uno de los líderes mundiales más aclamados y admirados por su lucha contra el comunismo que vivió en sus propias carnes, lucho por la expansión del marxismo en Iberoamérica, pero no desde el Vaticano, sino dando la cara y viajando a esos países y no de puntillas sino plantando cara a líderes como el propio Fidel Castro, con todo cariño, fraternidad, consideración pero con una demoledora contundencia que hacía temblar los cimientos de los lugares por donde pasaba. No estoy utilizando adjetivos, verbos o sustantivos exagerados: es que las masas se entregaron en cuerpo, corazón y alma a Él. Visitó 129 países, sin contar que algunas de ellos más de una vez.



Una de las premisas y principios del Pontificado de este Santo Papa fue el hacer ver al hombre que estaba llamado a la santidad, que la santidad no era una entelequia para unos elegidos, sino que la santidad era y se formaba en el día a día, en el trabajo, en el ayudar al amigo, en perdonar las ofensas del enemigo, en quererse como Jesús nos quiso a nosotros, tal como dijo en el Santiago Bernabeu en Madrid el año 1982.

Leopoldo Calvo Sotelo, como Presidente del Gobierno; Enrique Tierno Galván, como Alcalde de Madrid; siempre asistido por un Cardenal que era la insignia del catolicismo cardenalicio español y protagonista activo con SM el Rey D. Juan Carlos, Adolfo Suarez y todos los políticos  exiliados (Felipe González, Alfonso Guerra, Carrillo, etc) El Cardenal Tarancón, un hombre que se merecería un lugar especial en la Iglesia Católica porque, no sé si milagro fue lo que sucedió en la transición pero parte de martirio psicológico sí que lo sufrió por luchar por el perdón, la reconciliación y la idea (desde un prisma católico) de que la Iglesia no es política “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”… Era 1982, y aún España se sentía orgullosa tras un susto allá un 23 de febrero de 1981, de ser una joven, fuerte y unida Patria, en libertad, democracia, optimismo e ilusión, una ilusión que tuvo sobredosis de refuerzo con la figura de quien ya era Santo desde que vino a este mundo SS Juan Pablo II. En el Palacio de Oriente Salió al balcón y junto con SSMM los Reyes de España, se miraron mutuamente y les levanto las cejas, danado a entender su asombro y agradecimiento por la masa de gente que estaba allí. España amaba ya a Juan Pablo II, era muy difícil no hacerlo. Sus primeras palabras desde ese balcón fueron: “Muchas gracias a todos, el Papa quiere a todos los españoles” . Estoy mirando un youtube que pondré de enlace al final y que me da escalofríos y cariño, me despierta el amor hacia todo, hacia la vida y hacia nuestros semejantes. Cuando la selección Española ganó la Eurocopa, todos hablaban de “algo no visto”… Yo creo que si se había visto ya y con creces ese día… Espectacular. Ver el Cardenal Tarancón al lado de SS el Papa Juan Pablo II, me emociona.

“Quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona ya concebida, aunque todavía no nacida (…) -Con voz fuerte, gritando convencido y moviendo con energía sus brazos para, si cabe, dar más hincapié a sus palabras- Nunca se puede legitimar la muerte de un inocenteA día de hoy eso ya son palabras de un Santo. Sus arengas, sus frases no tenían un ápice de prudencia, sino la energía de la convicción. 32 años después muchos políticos conservadores, que deberían por lógica ideológica no dejar de perder ese discurso, pero tampoco su energía y convicción, maquillan, adecúan y arreglan el discurso “para no ofender SENSIBILIDADES”.

Cómo se puede hablar y defender la dignidad y de sus derechos fundamentales del Hombre y luego mirar a otra parte ante la vida de un inocente concebido, incluso facilitar los servicios privados o públicos para destruir vidas humanas indefensas. Miren, ya de entrada, como habrán adivinado, rechazo el aborto en cualquiera de sus formas, salvo en el de peligro de la muerte de la madre (y Dios me perdone si no hago lo correcto), pero lo que debemos resaltar para no salirnos del iter de este escrito es la convicción de unas ideas, la defensa contodo el espíritu. Alma y mente con que un Papa, se enfrenta a temas tan anti-diplomáticos y de los que nadie quiere hablar.







Sres., es verdad que Gorbachev y Ronald Reagan acabaron con la Guerra fría, pero… (y fue reconocido por ambos dirigentes) ¿Quién estuvo detrás moviendo los hilos diplomáticos además con un conocimiento privilegiado por haber vivido el comunismo en primera persona?  San Juan Pablo II.

Todos los momentos, todas las gentes que han rodeado a San Juan Pablo II, han quedado tocados por el Espíritu Santo, por Dios. No tengo por qué mentir cuando escribo este escrito que de cada vez lo encuentro más insuficiente y mediocre al tomar consciencia de la persona de quien estoy hablando, más siento escalofríos de cariño y amor hacia un hombre que siempre GRITÓ a los jóvenes “NO TENGÁIS MIEDO”.

Cuando creemos que hay una injusticia, nuestro corazón tiene que ser un Quijote y por la Gracia y nuestro amor a Dios debemos luchar si falta hace contra molinos de viento, si es que verdaderamente existe una injusticia sobre un ser humano, por que ese ser humano, es nuestro hermano y por un hermano hay que hacer lo que sea, hasta dar la vida si hace falta. Y dar la vida no es sólo perderla en beneficio de la muerte, sino dedicar tiempo a los necesitados. ¿Cuántos padres no darían la vida por sus hijos y no pueden leerles un cuento que serían 10 minutos porque están muy cansados?; ¿qué cuesta ir a visitar un enfermo o una persona que lo pasa mal y sufre, simplemente, aunque sea para llorar con ella o abrazarla mientras llora?

En Ávila, en el IV centenario de la muerte de Sta. Teresa de Jesús, Primera Doctora de la Iglesia Universal, San Juan Pablo II nos dice que es palabra viva de Dios, ha abierto nuevas sendas de fidelidad y servicio a la Santa Madre Iglesia. Entre las mujeres Santas de la Historia de la Iglesia, Teresa de Jesús es sin duda la que ha respondido a Cristo sin duda con el mayor fervor del corazón. Poder entablar un diálogo con la Trinidad que mora en el alma que vive en gracia. Dejarse guiar por el Espíritu para llegar a ser verdaderos Hijos de Dios.

Uno de los momentos en los que verdaderamente es inapelable la fuerza de su FE y SANTIDAD, su capacidad para llegar al corazón de los jóvenes es el de sus palabras en un Estadio tan emblemático como el Estadio Nacional de Chile. Sí, San Juan Pablo II, no huía de sitios conflictivos o de sitios de mal recuerdo, esos puntos “negros” con su paso por ellos los iluminaba de esperanza coraje y valentía. En abril de 1987 con una voz que aún retruena en ese estadio de funesto recuerdo en el que fue usado por Pinochet como centro de detención y tortura y ahí un Joan Pablo II arrasador con la palabra enloquece no sólo a la juventud chilena, que no vivió esa negra historia, pero que conoce del sufrimiento y cicatriz que llevará su país y sus gentes para siempre “No tengáis miedo, sino a cualquier persona que incluso en este momento le escuche arengando a las almas a que “asuman sus responsabilidades” Sin miedo… Cuántas veces resuena en el alma de los que vivimos el pontificado de este Santo.

“NO TENGÁIS MIEDO”

Vuestro sentido crítico que os ha de llevar a analizar y valorar juiciosamente las cuestiones y situaciones actuales (…) El esfuerzo no puede agotarse en la simple denuncia de los males existentes (…) soluciones audeces no sólo compatibles con vuestra Fe, sino también exigidas por Él. En la situación de cada uno y cada una anida esa enfermedad en que cada uno nos afecta. El pecado personal que arraiga más y más en las conciencias. A medida que se pierde el sentido de Dios. No permitáis que se olviden los otros de los otros. El sentido de Dios no se puede vencer.

EL HOMBRE PUEDE CONSTRUIR UN MUNDO SIN DIOS, PERO ESTE MUNDO ACABARÁ VOLVIÉNDOSE CONTRA EL HOMBRE, ¡¡¡¡¡¡CONTRA EL HOMBRE!!!!!

En un momento dado, se hace un breve silencio en su discurso y su voz parece transformarse “jóvenes chilenos…

 !!!!NO TENGÁIS MIEDO DE MIRARLO A ÉL!!!!!        ¡¡¡¡ MIRAD AL SEÑOR !!!!”

“¿Qué ves?  

¿ES SÓLO UN HOMBRE SABIO?                                                           NO
 ES MUCHO MÁS QUE ESO, ¿ES UN PROFETA?                               SI

Pero es más aún: ¿un reformador social?… ¡¡¡Mucho más que un reformador social!!!
MUCHO MÁS… MUCHO MÁS

Jesús, es la Palabra que tenía que decir al Mundo, es el mismo Dios que tenía que venir al Mundo a compartir la existencia. Lejos de Él, sólo hay oscuridad.

Aporto el link de este memorable discurso.

Pero los gestos de San Juan Pablo II con la edad y el paso del tiempo fueron in diminuendo por la edad; su alma y fortaleza, su compromiso con el hombre y el Pontificado, hicieron que viviéramos verdadera angustia y dolor porque ya todos amábamos a ese Petrus que regía los designios de la Iglesia, sufríamos con Él, pero porque él conquisto con su energía, su fe y su valor el corazón del hombre.

No voy a hablar aquí de sus encíclicas, no de sus libros “Cruzando el umbral del esperanza” o uno antes de ser elegido Papa y que tiene un altísimo www.juanpablonivel filosófico e intelectual siempre marcados con la impronta de la valentía, de la Fe, de la fuerza del cariño de Dios.

San Juan Pablo II nos hizo ver que el hombre está llamado a la Santidad, con el día a día de su Fe. Es muy fácil decir “dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris”  Él fue a ver a la cárcel a Ali Agca, musulmán que intentó asesinarlo un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima (curiosamente Fátima es un nombre musulmán, de origen árabe y significa “Única”), así se lo dijo San Juan Pablo II cuando no daba crédito Ali Agca a lo sucedido, y lo abrazó. Eso es santidad, pero una santidad que puede hacer el hombre, a eso se refiere San Juan Pablo II.


La infinita singladura de la Santa Madre Iglesia tal barca de pescador como era San Pedro ha tenido un relevo sabio y poco usual la decisión del papa emérito Benedicto XVI que viendo que era necesaria una actividad y energía que Él ya no podía dar a cedido la Cátedra de Pedro a otro Papa que levanta pasiones por quizás otros motivos que no los de Juan Pablo II, pero sí por su profunda valentía en acomenter desde su perspectiva franciscana una Iglesia más dirigida al desvalido sin olvidarse no sólo de toda la comunidad cristiana, sino también de todos los seres humanos que conforman nuestro Planeta.


Sigo sin estar satisfecho de lo escrito San Juan Pablo II se merece más, yo creo que se merece toda una vida (la mía cristiana de devoción, dedicación, caridad, amor al prójimo –especialmente el enemigo-, y sobre todo de Oración)



Martín J. Bascuñana



miércoles, 26 de marzo de 2014

DON ADOLFO SUÁREZ, EL PRESIDENTE DE TODOS LOS ESPAÑOLES

Pudo prometer, prometió y cumplió


Y Ustedes Sres. Gobernantes …


España llora más de lo que es consciente; su alma está herida más de lo que percibir puede: un gran hombre y un gran político ha dejado de estar entre nosotros para unirse a su Creador.

No eran otros tiempos, en los que todo era distinto; no eran otros tiempos, en los que todos perseguíamos un único fin. Eran tiempos muy, pero que muy delicados, en los que el Ejército y otras fuerzas políticas extremistas, por el cauce del río vital de nuestra España iban moldeándose al nuevo discurrir del cauce y al nuevo horizonte que había abierto las puertas a una España merecedora de Libertad, Democracia y políticos con dignidad.

Como en el transcurrir de un pasaje musical la armonía entraba al son de S.M. El Rey Don Juan Carlos I de España, miembro de la dinastía borbónica. Su tempo fue prudente y muy bien asesorado, sin notas desafinadas, sin estridencias y con una elegancia que dejándose llevar por el fluir de las aguas de ese cauce, estaba cimentando las bases de una España Democrática, Libre y sobre todo Digna. A esa línea melódica se le unió un titán desconocido, yo creo que hasta por él mismo, en lo referente a sus capacidades, como las del hombre que sólo las descubre en los momentos en los que se juega el ser o no ser, esa línea melódica era la de D. Adolfo Suárez. No era sólo su sonrisa que lejos de dar tranquilidad, lo que hacía era alentar, ilusionar y dar fuerzas para todos juntos ser los protagonistas del nacimiento de una España libre y democrática.

Habría escollos lógicos: Carlos Arias Navarro, Torcuato Fernández Miranda y tantos otros, los cuales hasta el buen hacer de nuestro Presidente quedaron en su más altísimo punto de reconocimiento, agradecimiento y respeto. Ni una palabra descortés, ni un reproche: ése fue nuestro Presidente, el de todos los españoles.

La Iglesia también era un escollo, pues había sido en la Dictadura de Franco un pilar básico en la estructura fundamental del Estado, y un hombre de Dios, como el Cardenal Tarancón, hizo mucho para que el cauce del río no perdiera ni una gota y que, si una saltaba más allá de lo que debía, fuera para dar alimento a alguna azucena o flor que adornara el riachuelo que comenzaba a formarse en esta nueva España.

En la sociedad actual, más aún en los dos últimos siglos, se denota cierta tendencia a encumbrar post obitum a todos los que de alguna forma han contribuido con su esfuerzo y su trabajo a hacer de nuestra España, un país digno, con Democracia, Libertades y Derechos reales, no virtuales. No digo, en modo absoluto, que ello sea incorrecto; más bien al contrario, debería ser la norma a cumplir, pero… Sincera y no de cara a la galería. Don Adolfo Suárez fue un hombre que no se achacó en una de las encrucijadas más delicadas de la Historia de España, estando no sólo a la altura de lo necesario, sino superando las necesidades del momento, no para su propio bien y gloria mundana, sino para el bien de su País, de su nación, de nuestra Espa´aa de﷽﷽﷽﷽tra Espao, sino superando las necesidades del momento, no para su propio bien y gloria mundana, sino para el bien de sña democrática y parlamentaria, frente a un Leviatán de cuarenta años de Dictadura, con sus cosas buenas y sus malas, y que por inercia e instinto institucional de supervivencia se resistía a ser aniquilado legítimamente como se realizó de forma ejemplar en las Cortes españolas con la Ley 1/1977, de 4 de enero para la Reforma Política, aprobada el 18 de noviembre de 1976 por las Cortes Españolas y sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976 con una participación del 77% del censo electoral y un 80% de votos a favor. Una Ley Fundamental del Régimen Franquista que desde su propia legitimidad y con el coraje y concordia de todos los españoles, encabezados en gran medida por SM el Rey Don Juan Carlos I y Adolfo Suárez, daba carpetazo a un régimen dictatorial de 40 años.

No podemos olvidar la apertura a los ausentes que debían estar presentes en esa España de reconciliación: Santiago Carrillo, Felipe González y Manuel Fraga. Ellos, junto a Suárez y a S.M. el Rey (y en gran parte gracias a gestiones de muchos hombres de alta dignidad, entre ellos el propio Cardenal Tarancón… y seguro que muchísimos otros que por mi ignorancia desconozco), España comienza a renovarse y a tomar, gracias a esas hábiles, prudentes y responsables acciones de estos Caballeros de España, un rumbo cierto, ilusionante y esperanzador para TODOS,  siempre bajo el signo de la Concordia y ante la ausencia del Rencor; con la Ilusión de crear una nueva y Digna España

No se trata en el día de hoy de ensalzar el espíritu democrático que aunó a todos los españoles para con la Constitución de 1978; tampoco se trata de enfrentar con “memorias históricas zafias” que distan muchísimo del espíritu de perdón, reconciliación, sino de mirar hacia delante: eso fue lo que que representó el Presidente Suárez en cada momento de su vida. No seré yo que diga que la memoria histórica es indigna o injusta, pero sí que digo que jamás lleva, ni llevará nunca a la reconciliación, pilar básico para el que dedicó este hombre, Adolfo Suarez, cada minuto de su vida dedicada a su España, nuestra España, en la que él forjó, junto con sus colaboradores y todos los españoles de la época una transformación tan maravillosa como la de hacer un sueño realidad, con inteligencia, perspicacia, respeto, tolerancia, concordia... Tantas virtudes puso este hombre y las circunstancias históricas del momento en funcionamiento, que lo convierten en un hombre irrepetible en la Historia de España y de Europa. No olvidemos que 40 años de Dictadura contra pocos años de una democracia aún débil no son armoniosas melodías de sirenas, sino lo que vino en un momento dado a definirse en “ruido de sables”. Suárez con dignidad y paralelamente aunando la ilusión de unos ciudadanos españoles entregados a su carisma, determinación y valentía lidió unos toros que eran gigantes atroces como sacados del Ingenioso Hidalgo Cervantino. Con una salvedad que lo hace aún más digno: cuando vio que él podía ser el problema, no dudo ni un instante en dejar la Presidencia.

Si comparamos a Kennedy, Churchill y algunos otros grandes gobernantes de la Historia contemporánea, todos ellos, al verse cara a cara con Don Adolfo Suárez, quedan minimizados, sin quitarles en lo más mínimo mérito alguno.

Su sonrisa, su mirada pícara y su espíritu de ver en cada escollo un desafío para superarlo, no por gloria propia, sino por el bien de su país, han hecho de este hombre uno de los más grandes gobernantes de la Historia de España. Siempre su país fue antes que él, siempre su vida estuvo al servicio total y absoluto a España. Cada montaña inexpugnable, cada escollo peligroso se transformaban no en un reto para él, sino en un reto para toda España. Y ello se debía a su capacidad de comunicación: ¿cuántas veces hemos visto otros presidentes dirigirse al pueblo por TV simplemente por toma de decisiones, haciendo copartícipes a los ciudadanos de ese reto? NINGUNO. Esa es la diferencia y eso es lo que distingue a un gran hombre de Estado de un simple Presidente de turno, sea del partido que sea.

Su simpatía, su cercanía, su mirada, su contacto (observen los vídeos que saldrán a buen seguro durante semanas) eran lo que hacían a este hombre el JFK español, el garante de que íbamos por buen camino. Todo ello lo debemos a la decisión no fácil de desbancar a Arias Navarro del Gobierno, por parte de SM el Rey, acción en la que se ponía mucho en juego, pero que con valentía y decisión se realizó con éxito.

Me produce profunda tristeza ver cómo le rinden homenaje merecido con sus palabras políticos como Cayo Lara, Rajoy, Pérez Rubalcaba… Pero es justo y necesario pasar por esa breva, ya que son los que hemos llegado a tener en el poder.

España tiene futuro y gente preparada, capacidades para crear y ver nacer en su seno hombres de Estado y no de Partido. Esperemos que el futuro que nos depara Dios, sea más generoso y vuelvan a aparecer gentes de bien como D. Adolfo Suárez.

Ningún político en la Historia de España ha conseguido más consensos que este caballero; ningún político español. Un político que, ante el peligro de que aparecía inminente en un momento dado una invasión de marroquíes en Ceuta o Melilla, comunicó a Rabat que a la primera incursión que hubiera en territorio español daría orden de bombardear la capital marroquí.

Suárez legó la solidaridad y unión, junto con SM el Rey D. Juan Carlos I, a los españoles. Esperemos que se le haga homenaje con el ejemplo y el recuerdo. Puso a España siempre antes que a él y eso le honra y lo pone en el mayor de los pedestales de los grandes políticos del mundo contemporáneo. En este caso, quizás no por la grandeza que representaba España en aquel momento, pero sí, en la dificultad que entrañaba pasar de una dictadura de 40 años a una Democracia de todos (exiliados, condenados políticos, afines y no afines) en cuestión de meses. Su lealtad a la Corona fue infranqueable e indestructible, su honor y dedicación a su país fueron su vida, su legado: un modelo ideal que no somos ya dignos de alcanzar por haber caído tan bajo.

La Democracia en España Sres. se la debemos a mucha gente, pero no podemos obviar que al que más es a Don Adolfo Suárez. Ya no sólo Suárez, sino su partido , la UCD, en palabras ayer dichas a la puerta de la “Clínica Cemtro” por el Presidente Aznar “merece ‘un puesto de honor’ en la Historia de España y de su Democracia”.

Este país y así lo han acreditado insignes como Quevedo, Unamuno, Pío Baroja, Ortega y Gasset y… Nunca acabaríamos: el primero Don Miguel de Cervantes y su Don Quijote. Este país –decía- se caracteriza por olvidar muy fácilmente a los hombres de bien, supongo que porque la mediocridad, que es el terreno pantanoso por el que discurre el andar de nuestra España, teme de los valientes y de los que dan la cara, cual Quijote noble por los demás. Espero que la Historia, aunque sea una vez en la vida de esta Nación, España, ponga en el sitio donde se merece a Don Adolfo Suárez.  En el encabezamiento, pongo “pudo prometer, prometió y cumplió”. Los que se dedican a la política ahora, circunstancia que dista mucho de ser un político u hombre de estado, prometen mucho, aunque sepan a ciencia cierta que no pueden… Lo de cumplir, dejémoslo estar.


Señor acoge en tu seno a un español que quiso a sus conciudadanos, busco siempre los puntos de encuentro y jamás usó de la palabra para herir o separar, sino para unir y hacer que la ilusión de unos pocos fuera la de todos. Descanse en Paz.